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El anime vive su mejor momento, pero los Oscar siguen mirando para otro lado

Los premios Oscar se presentan cada año como la gran celebración del cine mundial. Una gala que, en teoría, reconoce la excelencia artística sin fronteras ni prejuicios. Sin embargo, basta con repasar sus nominaciones para comprobar que ese discurso sigue siendo, en gran medida, una ilusión cuidadosamente construida. Especialmente cuando se trata de animación. Y, más concretamente, de anime.

Un problema viejo que nunca termina de corregirse

No es un debate nuevo. La Academia ya tuvo que enfrentarse en 2016 a durísimas críticas por su falta de diversidad, lo que derivó en promesas de cambio, ampliación de miembros y una supuesta apertura cultural. Algo se ajustó, sí, pero más por presión mediática que por convicción real. En categorías como animación, el sesgo cultural sigue siendo evidente.

El anime ya no es un nicho, pero los Oscar actúan como si lo fuera

El anime vive uno de los momentos más fuertes de su historia. Hace tiempo que dejó de ser un producto de culto o una rareza importada de Japón. Hoy es una industria global, con impacto cultural, estético y económico. Sin embargo, la Academia continúa tratándolo como si fuera un fenómeno marginal, indigno de competir en igualdad de condiciones.

El anime vive su mejor momento, pero los Oscar siguen mirando para otro lado
© AlexMega37
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Demon Slayer y el éxito que no se puede ignorar

El caso de Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba – La Fortaleza Infinita. Parte 1 es especialmente revelador. La película, primera entrega de la trilogía que cerrará la historia de Tanjiro, ha sido uno de los grandes éxitos cinematográficos de 2025. Más de 780 millones de dólares recaudados en todo el mundo y una posición destacada entre las películas más taquilleras del año.

No se trata solo de números: hablamos de una obra con identidad visual, ambición narrativa y una puesta en escena que combina emoción, violencia estilizada y espectáculo puro. Aun así, su ausencia en las nominaciones resulta difícil de justificar.

Chainsaw Man y la valentía que tampoco encuentra premio

La situación se agrava al observar que Chainsaw Man – La película: El arco de Reze tampoco ha sido considerada. Una obra que arriesga formalmente, rompe con las convenciones del género y ofrece un uso del lenguaje audiovisual que muchos blockbusters occidentales no se atreven ni a intentar. Ni siquiera en categorías técnicas ha encontrado espacio.

La animación que la Academia sí reconoce

Las nominadas de este año responden, una vez más, a un patrón reconocible: animación occidental, estilos familiares y narrativas cómodas. El mensaje implícito es claro. El anime solo parece existir para la Academia cuando proviene de Studio Ghibli, como ocurrió en 2023 con El chico y la garza, que además ganó el Oscar.

Fuera de ese sello concreto, el resto del anime parece no existir.

No es desprestigiar, es reclamar coherencia

Este no es un alegato contra las películas nominadas. No se trata de quitar méritos a unas para dárselos a otras. Se trata de exigir coherencia a unos premios que se autodenominan globales, pero siguen ignorando uno de los movimientos creativos más influyentes del cine contemporáneo.

Un prestigio que se erosiona año tras año

Si los Oscar continúan cerrando los ojos ante el anime —salvo cuando encaja en una versión domesticada y aceptable—, el problema no será del anime, que seguirá creciendo, evolucionando y llenando salas. El problema será de los propios Oscar, cada vez más desconectados de la realidad cultural del cine que dicen celebrar.

Porque ignorar sistemáticamente un fenómeno no lo hace desaparecer. Solo deja en evidencia a quien decide no mirar.

Fuente: SensaCine.

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