Japón vive desde hace años bajo la sombra de un envejecimiento poblacional progresivo, pero el verdadero impacto está a punto de materializarse. Los expertos llevan tiempo señalando una fecha clave: 2025. Este año marcará un antes y un después, cuando una generación entera cruce un umbral biológico y social con efectos en cadena para todo el país.
Una transición demográfica que ya no se puede postergar

Aunque las advertencias venían de lejos, Japón ha llegado al punto crítico: el momento en el que la generación del Baby Boom (nacida entre 1947 y 1949) supera los 75 años. Esta transición tiene un nombre propio: el “Problema 2025”.
A diferencia de otras sociedades, en Japón se considera que una persona mayor puede seguir activa hasta los 74 años. De hecho, más del 50% de quienes tienen entre 65 y 69 años aún trabaja, y un tercio de los que tienen entre 70 y 74 también. Pero ese panorama cambia drásticamente tras los 75.
A partir de esa edad, solo el 12% continúa trabajando y la demanda de cuidados médicos se dispara. El país ya habla de “ancianos avanzados”, un grupo que está creciendo rápidamente y que requerirá más recursos que nunca.
Una presión creciente sobre el sistema

Este cambio conlleva desafíos concretos. El primero será la presión sobre el sistema de salud y las pensiones. Ya en 2018, el Gobierno calculó que entre 2025 y 2040 los gastos de seguridad social aumentarán en casi un 60%. Y esa proyección se basa en una población activa cada vez más reducida, con una natalidad en mínimos históricos.
Cuenta Xataka que el Instituto para Estudios de Política Internacional ya ha advertido que los servicios geriátricos vivirán un “aumento repentino” en la demanda, lo que generará un déficit de personal médico y una carga insostenible sobre el sistema de cobertura social.
Además, se espera que este impacto golpee con mayor fuerza a las zonas urbanas, donde la densidad de personas mayores es más alta. Esto podría derivar en desigualdades marcadas entre los distintos segmentos de población mayor.
Una bomba demográfica con fecha marcada
Los números hablan por sí solos. En 1949 nacieron en Japón casi 2,7 millones de bebés. Hoy, todos ellos están cruzando el umbral de los 75 años. En contraste, en 2023 solo nacieron 721.000 bebés, la cifra más baja desde que se tienen registros.
Se espera que en 2025 la población japonesa mayor de 75 años roce los 22 millones, frente a los 17 millones de hace apenas una década. Una curva demográfica que no solo muestra el envejecimiento, sino que deja entrever una sociedad que tendrá que redefinirse para sobrevivir.
El “Problema 2025” no es solo una cuestión de cifras: es el espejo en el que muchas otras naciones podrían verse reflejadas en un futuro cercano. Japón, una vez más, marca el rumbo… pero también la advertencia.