El arroz alimenta a más de 3.500 millones de personas, pero su cultivo depende en exceso de fertilizantes sintéticos que generan altos costos y graves impactos ambientales. Un reciente hallazgo científico mostró que el uso de nano-selenio no solo reduce la cantidad de químicos necesarios, sino que también eleva el valor nutricional del grano. Esta innovación podría marcar un antes y un después en la agricultura sostenible y la seguridad alimentaria global.
El papel del nano-selenio en el cultivo
El estudio, liderado por la University of Massachusetts Amherst, consistió en ensayos de campo en los que se aplicó una suspensión de nanopartículas de selenio mediante drones. El resultado fue contundente: las plantas absorbieron mejor el selenio, lo que incrementó en más del 40% la fotosíntesis y mejoró la absorción de dióxido de carbono.
Este impulso fortaleció las raíces y estimuló comunidades microbianas beneficiosas en el suelo. La eficiencia en el uso del nitrógeno (NUE) pasó del 30% al 48,3%, mientras que las emisiones de óxido nitroso y amoníaco se redujeron hasta un 45%. El arroz cultivado bajo este método mantuvo un rendimiento similar al convencional, pero con mayor contenido de proteínas, aminoácidos esenciales y selenio.

Impacto económico y ambiental
El beneficio económico fue notable: un aumento del 38,2% por tonelada producida, gracias al menor uso de fertilizantes y la mejor calidad del grano. Además, la reducción de químicos implica menos contaminación de aguas y menores emisiones de gases de efecto invernadero, dos de los grandes problemas de la agricultura intensiva.
El fortalecimiento de la biodiversidad microbiana en los suelos abre otra ventaja estratégica, al reducir la dependencia de insumos externos y mejorar la resiliencia de los ecosistemas agrícolas frente al cambio climático.

Un modelo para la agricultura sostenible
El arroz consume entre el 15% y el 20% del nitrógeno utilizado en la agricultura mundial. Por ello, la aplicación de nanopartículas de selenio no solo es un avance para este cereal, sino una oportunidad para replantear cómo producimos alimentos básicos en un mundo con más población y menos recursos.
El equipo investigador sostiene que esta técnica puede ser integrada a gran escala en la agricultura, contribuyendo a la seguridad alimentaria y a la reducción de la huella ambiental del sector. En un contexto donde los fertilizantes sintéticos empiezan a mostrar sus límites, el arroz enriquecido con selenio emerge como un símbolo del futuro: más nutritivo, eficiente y sostenible.
Fuente: Infobae.