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El coloso oculto donde podrían nacer decenas de planetas

Un disco protoplanetario gigantesco, visto casi de canto por el Hubble, desafía todo lo que creíamos saber sobre cómo nacen los sistemas planetarios. Su tamaño descomunal y su estructura caótica sugieren que la formación de planetas puede ser mucho más violenta, activa y extrema de lo imaginado.

La formación de planetas suele describirse como un proceso ordenado y progresivo, pero una nueva observación astronómica pone esa idea contra las cuerdas. Al estudiar una estrella muy joven, los astrónomos han identificado un disco de gas y polvo tan grande y turbulento que obliga a replantear los modelos clásicos. Lo que se ha visto no es solo una rareza cósmica: es una pista sobre cuán diverso puede ser el nacimiento de los mundos.

Un disco que empequeñece a nuestro sistema solar

El protagonista del hallazgo es IRAS 23077+6707, un sistema situado a unos 1.000 años luz de la Tierra. El disco que lo rodea alcanza un tamaño colosal: casi 40 veces el diámetro del sistema solar hasta el borde del cinturón de Kuiper. En términos de masa, contiene entre 10 y 15 veces la masa de Júpiter, suficiente para dar lugar no solo a varios gigantes gaseosos, sino también a planetas rocosos más pequeños.

Una visión privilegiada… y desconcertante

Desde la Tierra, el disco se observa casi completamente de canto, lo que permite estudiar su estructura vertical con un detalle excepcional. Esa perspectiva revela algo inesperado: el material no forma un anillo limpio y ordenado. Al contrario, aparecen filamentos, jirones y nubes turbulentas que se extienden muy por encima y por debajo del plano principal. Curiosamente, este comportamiento extremo solo se aprecia con claridad en uno de los lados del disco, mientras el otro presenta un borde sorprendentemente afilado.

¿Una estrella… o dos?

El propio disco oculta a la estrella central, lo que dificulta su caracterización. Los investigadores sospechan que podría tratarse de una estrella masiva y caliente, aunque no descartan que sea un sistema binario, con dos estrellas interactuando gravitacionalmente. Esa posible duplicidad ayudaría a explicar la violencia y el desorden observados en el disco, al generar perturbaciones constantes en el gas y el polvo.

El Hubble y un nuevo paradigma

Las imágenes fueron obtenidas por el Telescopio Espacial Hubble, una misión conjunta de NASA y ESA, y el estudio se publicó en The Astrophysical Journal. Según el equipo del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsoniano, este descubrimiento demuestra que los discos protoplanetarios pueden ser mucho más dinámicos y caóticos de lo que asumían los modelos tradicionales.

Qué significa para la búsqueda de otros mundos

Si discos tan extremos existen y son capaces de formar planetas, la diversidad de sistemas planetarios en la galaxia podría ser aún mayor de lo que pensamos. Este “coloso oculto” sugiere que algunos mundos nacen en entornos turbulentos, marcados por fuerzas violentas desde el primer día. En otras palabras: el camino hacia un planeta puede ser todo menos tranquilo, y el Universo sigue guardando sorpresas sobre cómo se construyen los hogares de futuros mundos.

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.

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