“Creo que la franquicia está muerta, por desgracia”, escribió Stockman en un servidor de Discord en respuesta a un fan, en declaraciones recogidas por Eurogamer y amplificadas posteriormente por Kotaku. “Tengo la sensación de que Embracer no tiene ninguna capacidad para hacer algo con ella”.
La afirmación llega tras meses de rumores sobre una posible segunda oportunidad para la saga, que quedó gravemente dañada tras el fallido reinicio de 2022. Aquel título, concebido como una actualización moderna del tono irreverente de la serie, se lanzó con numerosos problemas técnicos y una identidad creativa que no conectó ni con nuevos jugadores ni con los seguidores históricos.
Una propuesta que nunca llegó a despegar
Aunque Stockman llevaba años desvinculado de Volition, el estudio creador de la saga, en noviembre de 2025 reveló que Embracer se había puesto en contacto con él para explorar un nuevo rumbo para Saints Row. Su idea era una precuela ambientada en la década de 1970, una etapa que habría permitido redefinir el tono sin recurrir a un nuevo reinicio completo.
Según explicó entonces, ese contexto histórico ofrecía margen para un humor más provocador y una identidad criminal más marcada, recuperando el espíritu original sin competir directamente con los referentes actuales del mundo abierto. Sin embargo, la iniciativa no prosperó.
Apenas unos meses después, Stockman sostiene que la editora lo dejó de lado por completo. “Ojalá las cosas fueran distintas”, escribió, dando a entender que no hubo avances ni respuestas claras por parte del grupo sueco.
🚨 ADIÓS A SAINTS ROW
El director original confirma que la saga ha sido enterrada para siempre.🔹 Se descarta la precuela que volvía a las raíces.
🔹 El equipo creativo ha sido ignorado por completo.
🔹 La marca queda en un cajón de forma indefinida. #Gaming pic.twitter.com/ioiFE00C6J— Kaym | EvelonGames (@EvelonGames) February 23, 2026
Kotaku subraya que este tipo de situaciones se han vuelto recurrentes en el ecosistema de Embracer: ideas que se exploran brevemente, contactos iniciales que no se traducen en producción real y franquicias que quedan en un limbo indefinido.
El contexto Embracer: expansión, recortes y cierres
El posible final de Saints Row no puede separarse del contexto más amplio del conglomerado. Embracer fue uno de los primeros grandes grupos en apostar por una expansión masiva mediante adquisiciones, incorporando a su cartera estudios y licencias como Gearbox, Crystal Dynamics, Eidos-Montréal y THQ Nordic.
Volition fue adquirida en 2018 como parte del paquete incluido en la compra de Koch Media. El reinicio de 2022 fue el único juego que el estudio desarrolló bajo la gestión de Embracer. Tras no alcanzar los objetivos de ventas, Volition fue cerrada definitivamente en 2023.
Desde entonces, la lista de proyectos cancelados o congelados no ha dejado de crecer. Como recuerda Kotaku, Embracer también ha detenido el regreso de Perfect Dark, paralizado Deus Ex y sometido a reestructuraciones constantes a estudios clave, incluido Crystal Dynamics, que trabaja en un nuevo Tomb Raider en medio de incertidumbre interna.
¿Un cierre definitivo para Saints Row?
A día de hoy, no hay anuncios oficiales sobre nuevos juegos de Saints Row. La franquicia sigue existiendo como propiedad intelectual, pero sin estudio asignado ni planes públicos de desarrollo. La declaración de su diseñador original refuerza la percepción de que Embracer no tiene intención de invertir recursos adicionales en una marca que ya falló en su intento de relanzamiento.
Kotaku apunta que, más allá de la calidad individual de los proyectos, el problema estructural radica en la estrategia del grupo: una expansión demasiado rápida, seguida de un ajuste brusco que dejó a muchas franquicias sin dirección ni apoyo.
Para una saga que durante casi dos décadas fue sinónimo de irreverencia y exceso dentro del género de mundo abierto, el silencio actual resulta especialmente elocuente. Si no hay un cambio de rumbo dentro de Embracer, todo indica que Saints Row podría quedar como otro nombre más en la larga lista de series que no sobrevivieron a la reestructuración de la industria.