En las alturas de las montañas noruegas, el retroceso de los glaciares está desvelando secretos milenarios. Recientemente, arqueólogos han encontrado un esquí de 1.300 años de antigüedad en el glaciar Digervarden, proporcionando una ventana única al pasado y a las prácticas de las antiguas comunidades que habitaron estas regiones.
Un descubrimiento excepcional en Digervarden

El hallazgo tuvo lugar en Digervarden, una montaña en el centro de Noruega, donde arqueólogos glaciales descubrieron un esquí a apenas cinco metros de donde se encontró otro similar hace siete años. Datado por radiocarbono en 1.300 años, este esquí forma parte del par mejor conservado del mundo conocido hasta la fecha.
Lars Holger Pilo, arqueólogo y codirector de la iniciativa ‘Secrets of the Ice’ del Museo de Historia Cultural de Oslo, destacó la importancia del descubrimiento: «Este hallazgo es revolucionario por dos razones. Primero, demuestra que los humanos utilizaban las altas montañas para cazar y transportarse durante el invierno, a pesar de los considerables riesgos. Segundo, la notable conservación de los esquís, incluidas sus fijaciones, nos permite crear réplicas precisas y experimentar con cómo podrían haber esquiado los humanos de la Edad de Hierro».
Materiales y técnicas de la Edad de Hierro

Cada esquí está hecho de una madera diferente: uno de abedul y el otro de pino. Aunque esta diferencia podría sugerir un uso individual, su proximidad y las dataciones por radiocarbono indican que se utilizaban en pareja en aquella época. Este detalle resalta el valor que las personas de este agreste paisaje otorgaban a los objetos de madera, incluso en condiciones climáticas extremas.
La conservación excepcional de estos esquís, incluyendo sus fijaciones, ofrece a los investigadores la oportunidad de estudiar y replicar las técnicas de esquí utilizadas hace más de un milenio. Esto proporciona una comprensión más profunda de las habilidades y adaptaciones de las comunidades de la Edad de Hierro en entornos montañosos.
El cambio climático y la arqueología glacial

El calentamiento global y el consecuente retroceso de los glaciares están revelando numerosos artefactos que han permanecido ocultos durante siglos. Estos hallazgos ofrecen información valiosa sobre la actividad humana, la tecnología y la adaptación a entornos desafiantes del pasado.
Pilo explicó que, durante la Pequeña Edad de Hielo de la Antigüedad Tardía (535-660 d.C.), un período de enfriamiento climático significativo, la agricultura local en las montañas enfrentó graves desafíos. En respuesta, las comunidades intensificaron la caza de renos en el hielo, una clara muestra de adaptación climática y gestión de recursos bajo presión.

Estos descubrimientos no solo enriquecen nuestra comprensión del pasado, sino que también destacan la importancia de preservar y estudiar los cambios en nuestro entorno para comprender mejor cómo las sociedades humanas han enfrentado y adaptado a los desafíos climáticos a lo largo de la historia.