La Antártida vuelve a convertirse en escenario de un misterio científico que desafía lo que creemos saber sobre el universo. La NASA, a través del experimento ANITA, registró señales de radio procedentes del fondo del continente, en un ángulo que contradice las leyes conocidas de la física. La comunidad científica busca respuestas.
Una señal imposible que desconcierta a la NASA

El experimento ANITA (Antena Transitoria Impulsiva Antártica) fue diseñado para detectar neutrinos cósmicos, partículas de energía ultraalta que ayudan a estudiar fenómenos astrofísicos extremos. Lo normal es que estas señales reboten en el hielo y sean detectadas desde la superficie. Sin embargo, en esta ocasión ocurrió algo inédito: las ondas parecían provenir desde 30 grados por debajo del horizonte, atravesando miles de kilómetros de roca sólida, algo que los neutrinos conocidos no pueden hacer.
Hipótesis que se tambalean ante la anomalía

En un primer momento, los investigadores especularon con la presencia de un leptón tau, un tipo de neutrino que podría explicar la señal. Pero el ángulo de incidencia y la trayectoria hacen que esta teoría se tambalee. Otros detectores, como IceCube y el Observatorio Pierre Auger, no registraron nada similar, lo que ha disparado hipótesis sobre partículas hasta ahora desconocidas, nuevas interacciones físicas e incluso la influencia de la materia oscura.
Un nuevo dispositivo para resolver el misterio
Ante la falta de respuestas, la NASA y otras instituciones ya preparan una misión más ambiciosa. La Carga Útil para Observaciones de Ultraalta Energía (PUEO), un detector más grande y sensible, será operada por la Universidad Estatal de Pensilvania para intentar capturar más datos y esclarecer el origen de estas señales. Hasta entonces, el fenómeno de ANITA seguirá siendo una de las incógnitas más intrigantes bajo el hielo antártico.