Cada vez somos más conscientes de la importancia de proteger la piel del sol. Sin embargo, incluso quienes aplican protector solar con rigor suelen olvidarse de dos zonas fundamentales que requieren una atención especial. ¿Te suena la raya del pelo? ¿Y los labios? Ambas áreas son especialmente sensibles y necesitan cuidados distintos a los habituales. Aquí te contamos cómo protegerlas eficazmente sin complicaciones.
La piel que el pelo no cubre: por qué la raya del cabello necesita protección especial
Aunque cueste creerlo, el cuero cabelludo es piel, y como tal, está expuesto a las radiaciones ultravioleta. Es cierto que el cabello actúa como barrera, pero la protección que ofrece es limitada, especialmente en zonas como la raya del pelo, donde la piel queda completamente al descubierto.

Muchos optan por peinarse de modo que no quede raya visible, o directamente recurren a sombreros. Estos últimos son muy útiles si cuentan con tejidos con filtros solares. No obstante, presentan inconvenientes: solemos quitárnoslos para nadar y, además, favorecen la sudoración excesiva del cuero cabelludo.
Por eso, la solución más eficaz pasa por aplicar directamente protector solar en esa zona. Algunos productos capilares ofrecen filtros UV, pero normalmente están pensados para el cabello, no para la piel. Los dermatólogos aconsejan utilizar brumas solares faciales, que no engrasan y pueden aplicarse directamente sobre la cabeza sin dejar residuos molestos. Una vez en casa, basta con lavar el pelo para retirar el producto.
Un gran olvidado: cómo proteger bien los labios del sol
Los labios, pese a ser una zona visible y frágil, a menudo quedan fuera de nuestra rutina solar. Y sin embargo, están formados por una piel fina y especialmente sensible que puede dañarse con facilidad. Las cremas solares comunes no son adecuadas para esta área, pero existen alternativas específicas.
Actualmente muchas marcas han desarrollado protectores solares en barra especialmente formulados para los labios. Su formato es similar al de un bálsamo labial o pintalabios, con factores de protección solar de 30 o 50. Su aplicación es sencilla, pero requiere constancia: debido al habla, la comida o la bebida, el producto desaparece más rápidamente que en otras zonas del cuerpo.

Por eso, es fundamental reaplicar el protector labial con frecuencia, incluso más a menudo que en el resto de la piel. Llevar la barra siempre encima y utilizarla generosamente varias veces al día es la mejor forma de mantener los labios sanos y sin quemaduras.
El truco final: elegir el producto adecuado (y usarlo bien)
Proteger todas las zonas de la piel no significa llenar el bolso de productos caros. Lo esencial es que los filtros sean eficaces y que sepamos cómo aplicarlos. En general, se recomienda una capa generosa de producto (unos 2 mg por centímetro cuadrado), algo que no siempre es fácil de calcular, pero que puede guiarse por la cantidad visible sobre la piel.
La combinación ideal para una protección completa sería: crema solar para el cuerpo, bruma para la raya del cabello y barra labial con SPF. Son gestos simples que evitan molestias, envejecimiento prematuro e incluso problemas más graves.
El mejor protector solar es el que se aplica… en todas las zonas necesarias.
Fuente: Hipertextual.