El aeropuerto internacional de Düsseldorf, en Alemania, es famoso por contar con ráfagas de viento cruzado que pondrían a sudar frío a los pilotos más veteranos. El pasado 5 de octubre el piloto de un Airbus A380 demostró sus capacidades al aterrizar uno de estos gigantescos aviones bajo las condiciones más extremas.

Se trataba de un vuelo de Emirates que partió desde Dubái a Düsseldorf llevando cientos de personas a bordo. Después de todo, el Airbus A380 es el avión comercial más grande del mundo, con una capacidad de hasta 615 pasajeros.

Una vez llegó al aeropuerto de la ciudad alemana, al intentar aterrizar se encontró con ráfagas de viento tan fuertes que lo hicieron mecerse de manera drástica de un lado a otro, como si fuera un avioncito de papel y no un titán volador metálico de aproximadamente 500 toneladas (dependiendo de la cantidad de combustible en sus tanques).

El vídeo muestra el avión grabado desde delante, tambaleándose y derrapando durante el terrorífico aterrizaje. [Cargospotter vía Controladores Aéreos]