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Tecnología

El explorador que podría eclipsar a Perseverance: Así es el perro-robot europeo que sueña con conquistar Marte

En laboratorios europeos, un robot de cuatro patas desafía las reglas de la exploración planetaria. Capaz de saltar, estabilizarse y adentrarse en cavernas marcianas, Olympus podría superar las limitaciones que han frenado a los róveres tradicionales y abrir rutas inéditas en Marte y la Luna.
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Mientras los róveres de la NASA siguen protagonizando titulares, un nuevo candidato amenaza con redefinir la exploración marciana. Olympus, el perro-robot de la Agencia Espacial Europea, combina inteligencia artificial, diseño articulado y agilidad extrema para moverse por donde ningún vehículo con ruedas ha logrado llegar. Sus pruebas iniciales apuntan a un cambio de paradigma.

Un diseño para terrenos imposibles

Olympus no se asemeja a los róveres que han pisado Marte. Diseñado por Jørgen Anker Olsen en colaboración con la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, este prototipo de cuatro patas integra articulaciones dobles y terminaciones acolchadas que ofrecen una tracción superior. Esta arquitectura le permite desplazarse por suelos irregulares, penetrar en tubos de lava y adentrarse en cavernas, zonas que los vehículos de ruedas como Perseverance o Curiosity no pueden explorar.

La clave de su potencial radica en su versatilidad: en un planeta como Marte, donde la gravedad es apenas un 38% de la terrestre, cada salto de Olympus podría superar obstáculos de gran tamaño y alcanzar lugares que permanecen invisibles para otros exploradores.

La prueba en microgravedad que lo cambió todo

Para poner a prueba sus capacidades, la ESA llevó a Olympus a las instalaciones ORBIT en los Países Bajos, un centro especializado en simular condiciones de baja gravedad. Allí, el robot fue colocado boca abajo sobre una plataforma flotante, recreando el peso reducido que tendría en Marte o la Luna.

Equipado con un sistema de aprendizaje por refuerzo —una técnica de inteligencia artificial que mejora el rendimiento mediante ensayo y error—, Olympus aprendió a corregir su postura, estabilizarse y ejecutar saltos controlados de pared a pared. Sus movimientos, similares a una brazada en el agua, culminaban con aterrizajes precisos y estables sobre sus cuatro patas.

Más allá de los límites de los róveres actuales

La ESA vislumbra en Olympus una nueva era de exploración. A diferencia de los róveres tradicionales, que dependen de ruedas y se ven frenados por el terreno, este perro-robot puede sortear grietas, escalar formaciones rocosas y adentrarse bajo la superficie. Además, su autonomía y resistencia lo convierten en un aliado ideal para misiones de larga duración.

Si las pruebas continúan con el mismo éxito, Europa podría situarse a la vanguardia de las misiones planetarias, liderando expediciones que lleguen a lugares de Marte que, hasta ahora, solo podíamos imaginar.

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