En 1984 los astrónomos detectaron un círculo en forma de bandeja rotatoria que emitía gas y polvo en torno a la estrella Vega, y eso les brindó una primera mirada al material de donde nacen los planetas. Ahora, una mirada más de cerca a esa misma estrella reveló algo extraño: no hay planetas en el legendario disco formador de planetas de Vega. Eso da lugar a un misterio de proporciones cosmológicas.
Un equipo de astrónomos de la Universidad de Arizona usó los telescopios espaciales Hubble y Webb, de la NASA. Así, pudieron observar en mayor profundidad, sin precedentes, el disco que hay alrededor de la estrella Vega pero los sorprendió que no había evidencia de que hubiera uno o más planetas en el disco de material disparado por la estrella, a pesar de que el ancho del disco de de casi 160 mil millones de kilómetros. “El disco de Vega es ridículamente liso, y es un sistema misterioso porque es distinto a otros discos circunestelares que hayamos observado”, dijo Andras Gáspás, investigador de la Universidad de Arizona y coautor de dos trabajos a ser publicados en The Astrophysical Journal.
Vega está a solo 25 años luz de la Tierra, en la constelación Lira, y puede verse por su brillo en los cielos del verano del hemisferio norte. Hace cuarenta años el Satélite Astronómico Infrarrojo de la NASA detectó que el polvo caliente en torno a Vega emitía una luz infrarroja demasiado intensa, y eso les brindó la primera evidencia observada de material formador de planetas en la órbita de una estrella.
La realidad y la ficción
La notoriedad de la estrella le hizo ganar el papel protagonista de la película Contact de 1997, en la que viajan científicos a Vega para seguir posible evidencia de vida extraterrestre. Es la adaptación de la novela de Carl Sagan y la protagonista Ellie Arroway (interpretada por Jodi Foster) llega a la estrella pero no encuentra planetas en la nube de residuo estelar que rodea a Vega. Resulta que la película tenía razón, y para los científicos de la vida real esto es algo muy confuso.
“Nos hace repensar el alcance y variedad de los sistemas exoplanetarios”, declaró Kate Su, investigadora de la Universidad de Arizona y autora principal del trabajo que presentó los hallazgos del Webb.

En 2005 el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA hizo un mapa del anillo de polvo que rodea a Vega y halló que es mucho más grande de lo que se creía. Ahora, el nuevo estudio revela detalles del disco que nunca se habían visto: un resplandor de luz infrarroja, con formado por partículas como de arena que giran alrededor de Vega, que brilla 40 veces más que el sol, y el Hubble detectó la luz reflejada, captando el halo externo del disco, con partículas de consistencia como la del humo.
“La arquitectura del sistema de Vega es muy diferente a la de nuestro sistema solar donde los planetas gigantes como Júpiter y Saturno impiden que el polvo se esparza como sucede con Vega”, añadió una investigadora.