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El fin del Universo podría llegar antes de lo esperado, según un nuevo modelo cosmológico

Un estudio internacional plantea que la expansión del cosmos no será eterna. Los investigadores descubrieron que la energía oscura podría invertirse, provocando un colapso final en unos 20.000 millones de años. La teoría del “Big Crunch” regresa con fuerza y redefine la comprensión del destino universal.

Durante décadas, la cosmología moderna asumió que el Universo se expandiría para siempre, impulsado por una misteriosa energía oscura que actúa como fuerza repulsiva. Sin embargo, un grupo internacional de científicos ha dado un giro radical a esta idea: el cosmos podría estar destinado a colapsar sobre sí mismo mucho antes de lo que se creía.


Un nuevo modelo que desafía el consenso

El estudio, publicado en el Journal of Cosmology and Astroparticle Physics, fue realizado por investigadores de China, España y Estados Unidos. Su propuesta modifica un parámetro clave de la física cosmológica: la constante cosmológica, representada por la letra griega λ.

Hasta ahora, se consideraba que λ era positiva, lo que explicaba la expansión acelerada del Universo. Pero los nuevos datos sugieren lo contrario. Si la constante es negativa, el efecto cambia completamente: en lugar de expandirse indefinidamente, el cosmos alcanzaría un punto máximo y comenzaría a contraerse hacia un colapso total, el llamado Big Crunch.

Henry Tye, físico de la Universidad de Cornell y uno de los autores principales, lo resumió así: “Durante veinte años hemos creído que el Universo se expandiría eternamente. Los nuevos datos indican que tiene un fin”.

El fin del Universo podría llegar antes de lo esperado, según un nuevo modelo cosmológico
© benjaminhartwich – Pixabay

La energía oscura bajo sospecha

El motor de esta revisión es la energía oscura, el componente invisible que representa el 70% del contenido energético del cosmos. Desde su descubrimiento en los años 90, se pensó que era constante, pero observaciones recientes —como las del Dark Energy Survey en Chile y el Dark Energy Spectroscopic Instrument en Arizona— sugieren que podría variar con el tiempo.

El modelo incorpora además axiones, partículas hipotéticas ultraligeras que habrían impulsado la expansión inicial. Con el paso de los eones, su efecto se debilitaría, permitiendo que la atracción gravitatoria asociada a una λ negativa domine el destino cósmico.


Un horizonte temporal definido

Según los cálculos del equipo, el Universo seguiría expandiéndose durante unos 11.000 millones de años más, hasta alcanzar un tamaño máximo de 1,7 veces el actual. Luego comenzaría la contracción. La fase final, más corta y violenta, duraría unos 8.000 millones de años, concluyendo con todo el cosmos comprimido en una singularidad: el Big Crunch, espejo del Big Bang.

En total, la vida del Universo alcanzaría unos 33.000 millones de años, de los cuales ya han transcurrido 13.800 millones.


Un fin que redefine la cosmología

Los científicos insisten en que se trata de una hipótesis aún por confirmar, pero sus implicaciones son enormes. Si se demuestra que la constante cosmológica es negativa, habría que reescribir buena parte de la física moderna.

Como señaló Tye: “Saber cómo empezó el Universo fue un logro del siglo XX. Saber cómo terminará podría ser el gran descubrimiento del XXI”.

Fuente: Infobae.

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