La batalla de Telegram en Francia se esperaba hace mucho. Pavel Durov, fundador de Telegram, hace caso omiso y no coopera cuando los gobiernos le piden a la app que elimine posteos o comparta información sobre sus usuarios.
Las autoridades francesas imputaron a Durov, que enfrenta seis acusaciones, incluyendo la complicidad con la difusión de material de abuso sexual infantil, narcotráfico, y crimen organizado. En esencia, Paris intenta castigar a Durov por las cosas que pasan en Telegram.
En todas las redes sociales pasan cosas malas. Se venden y compran drogas por Facebook. Los terroristas reclutan por Instagram. Los ladrones hacen planes en TikTok. Pero la diferencia está en que los que dirigen esas compañías suelen – aunque no siempre – cooperar con las autoridades cuando deben ayudar a rastrear a un terrorista, traficante, o abusador de niños. Telegram casi nunca colabora.
Durante años Telegram ha burlado los requerimientos de las autoridades. Hace alarde de ello en la sección de Preguntas y Respuestas del sitio. “Hoy compartimos 0 bytes de datos de usuarios a terceros, gobiernos incluidos”, dice.
#FreeDurov
El arresto de Durov dio lugar a una oleada de reclamos para que lo liberen. #FreeDurov fue tendencia en X. Elon Musk calificó el arresto como censura. Chris Pavloski, CEO de Rumble, dejó Europa antes de declarar: “Francia ha amenazado a Rumble y han cruzado la línea roja al arrestar al CEO de Telegram, supuestamente por no censurar la libre expresión”, dijo en X.
Lo central del caso es una pregunta que hace mucho domina la escena de Internet: ¿son responsables las plataformas por lo que postean sus usuarios? En los inicios de Internet, la respuesta era “no”, con convicción y firmeza. Pero en 2024 lo que siente la gente es más complicado.
La mayoría quiere la libre expresión de Internet, pero concuerdan en que compartir pornografía infantil está mal. Nadie quiere acallar a otros, pero tampoco quieren que el Estado Islámico reclute militantes en Instagram.
Telegram sigue disponible en Francia. Alemania amenazó con prohibir la app en 2021 por desinformación del COVID. En regímenes autoritarios, Telegram cae. No puedes descargarla en China. Y en Cuba se prohibió en 2021 para acallar el disenso. En Bahrain y Azerbaijan el servicio está bloqueado por años.
Ellos también eliminan
Telegram eliminó a 64 grupos que Alemania sostenía violaban sus leyes contra el discurso de odio, y en 2020 eliminó a varios grupos bielorrusos. También cumplió con pedidos de Indonesia e Irak. El arresto de Durov, parte de una tendencia de menos paciencia gubernamental con CEOs que no colaboran, refleja también lo que pasa en Brasil donde la historia con Telegram es larga y complicada. Allí, un juez ordenó que Musk nombre a un representante legal para X, o su plataforma será eliminada.
Durov no es un mártir. Se niega a colaborar con las autoridades.