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Tecnología

China activa el primer centro de datos submarino del mundo y da un golpe total al mercado

Probablemente sea una mejor idea que construir centros de datos en órbita.
Por AJ Dellinger Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Ya hemos logrado aumentar la temperatura de los océanos al quemar combustibles fósiles. Ahora también hemos encontrado una forma más directa de hacerlo: sumergiendo centros de datos que generan calor directamente en el agua. Esta semana, China puso oficialmente en funcionamiento el primer centro de datos submarino del mundo.

El proyecto fue desarrollado por HiCloud Technology y China Communications Construction, y está ubicado a unos 10 kilómetros de la costa de la zona especial de Lin-gang, en Shanghái, una región destinada al desarrollo de proyectos tecnológicos y de manufactura avanzada. El centro de datos, cuya construcción costó alrededor de 226 millones de dólares, se encuentra a unos 9 metros bajo la superficie del océano.

En realidad, se trata más de una prueba de concepto que de una incorporación significativa a la capacidad informática del país. Su potencia máxima alcanza los 24 megavatios, una cifra considerablemente menor que las instalaciones de escala gigavatio que se están construyendo en otras partes del mundo para satisfacer la creciente demanda impulsada por la inteligencia artificial.

Una apuesta tecnológica bajo el océano

Según el gobierno chino, este centro de datos reducirá el consumo energético en aproximadamente un 20% en comparación con instalaciones equivalentes ubicadas en tierra firme. Esto se debe a que obtiene gran parte de su energía de un parque eólico marino y aprovecha el efecto natural de enfriamiento del océano para disminuir las necesidades de refrigeración, uno de los mayores desafíos operativos de los centros de datos modernos.

Cualquier esfuerzo destinado a reducir el impacto ambiental de estas instalaciones es bienvenido. De acuerdo con un informe publicado esta semana por el Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas, el consumo de agua de los centros de datos podría alcanzar los 9,3 billones de litros para 2030, una cantidad equivalente a las necesidades hídricas de toda África subsahariana. Aunque algunos críticos sostienen que una forma aún más efectiva de reducir ese impacto sería simplemente construir menos centros de datos.

Los posibles riesgos ambientales siguen generando dudas

Sin embargo, todavía no está claro que esta solución represente una mejora ambiental respecto a los centros de datos tradicionales. Un proyecto similar propuesto frente a la costa de California enfrentó importantes obstáculos regulatorios después de que varios científicos advirtieran que el calor generado por una instalación de este tipo podría favorecer la proliferación de algas tóxicas o alterar las condiciones del ecosistema local, afectando a la fauna marina.

Además, diversos estudios sobre este tipo de infraestructuras submarinas han señalado otros riesgos potenciales. Entre ellos, la posibilidad de que fenómenos climáticos impredecibles, como las olas de calor marinas, provoquen episodios de mortalidad masiva en especies acuáticas debido a la reducción de oxígeno disponible en el agua.

Aun así, todo indica que el proyecto chino estuvo sujeto a controles regulatorios más estrictos que otras propuestas similares presentadas en Estados Unidos, por lo que es posible que sus efectos ambientales sean más limitados.

De cualquier forma, la tendencia parece clara: actualmente, los desarrolladores observan cualquier espacio disponible, ya sea en tierra, bajo el mar o incluso en el espacio, y lo consideran un lugar potencial para instalar un nuevo centro de datos.

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