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El gigantesco jet de la familia real de Catar alteró el aeropuerto de Palma, pero no porque la pista temiera sus 400 toneladas

La llegada de un Boeing 747-8 de Qatar Amiri Flight obligó al aeropuerto de Palma a aplicar procedimientos especiales, limitar algunos movimientos y revisar la pista. Sin embargo, la inspección no buscaba comprobar si el asfalto había resistido su peso, sino detectar posibles restos que pudieran comprometer la seguridad.
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A finales de junio de 2025, un enorme Boeing 747-8 utilizado por la familia real de Catar aterrizó en el aeropuerto de Palma de Mallorca. Su llegada llamó la atención por sus dimensiones, pero también generó complicaciones en una infraestructura que durante el verano opera con una elevada actividad.

La asociación profesional Controladores Aéreos explicó que el avión únicamente podía aterrizar y despegar por una de las dos pistas de Son Sant Joan. Después de cada operación debía realizarse una revisión y, mientras circulaba por el aeropuerto, se restringían determinados movimientos simultáneos de otras aeronaves.

Esto alimentó una versión espectacular: el avión era tan pesado que los técnicos debían comprobar si había dañado el asfalto. Sin embargo, el procedimiento tenía una explicación diferente.

El gigantesco jet de la familia real de Catar alteró el aeropuerto de Palma, pero no porque la pista temiera sus 400 toneladas
© Navgeek Aviation – Youtube.

La pista no se inspeccionó para comprobar si había soportado el peso

Los controladores indicaron que la revisión se realizaba por si la aeronave había introducido “algún tipo de suciedad” en la pista. Es decir, se buscaban restos u objetos que pudieran quedar sobre el pavimento y representar un peligro para otros aviones, no grietas provocadas por el impacto de unas supuestas 400 toneladas.

La diferencia es importante. El Boeing 747-8 puede alcanzar un peso máximo de despegue de aproximadamente 442 toneladas, pero su peso máximo autorizado para aterrizar es considerablemente inferior: cerca de 312 toneladas. Además, la carga no golpea la pista como un bloque compacto, sino que se distribuye entre numerosos neumáticos del tren de aterrizaje.

Las pistas y calles de rodaje se diseñan para soportar aeronaves de determinadas dimensiones y cargas. Una inspección estructural especial sí puede ser necesaria después de un aterrizaje con sobrepeso o de un incidente, pero no existe evidencia de que eso ocurriera en Palma.

Un avión que solo puede utilizar una de las pistas

El verdadero problema era su tamaño. El 747-8 mide 76,3 metros de largo y tiene una envergadura de 68,4 metros. Estas dimensiones lo colocan dentro de la denominada letra de clave F, reservada para aeronaves con alas de entre 65 y 80 metros.

La publicación aeronáutica oficial de ENAIRE establece que Palma puede recibir únicamente tres modelos de esta categoría: el Antonov An-124, el Boeing 747-8 y el Airbus A380. Todos necesitan autorización previa y deben utilizar exclusivamente la pista 06L/24R para aterrizar o despegar. El estacionamiento disponible para los dos mayores modelos también está limitado a posiciones concretas.

Durante el rodaje, la enorme envergadura obliga a despejar zonas próximas y evitar que otras aeronaves circulen demasiado cerca. A esto se suman las separaciones necesarias por la turbulencia de estela generada por un avión de categoría pesada.

El resultado puede ser una reducción temporal de la capacidad del aeropuerto y un efecto dominó sobre otros movimientos. No obstante, no existen datos públicos que demuestren que el 747-8 retrasara “casi todo” el tráfico aéreo de Palma, como sostuvieron algunas versiones.

El gigantesco jet de la familia real de Catar alteró el aeropuerto de Palma, pero no porque la pista temiera sus 400 toneladas
© Navgeek Aviation – Youtube.

Más que el jet privado de una sola persona

La aeronave pertenece a la flota de Qatar Amiri Flight, el operador estatal encargado de transportar a la familia real y a altos cargos del Gobierno catarí. Aunque habitualmente se la describe como “el avión privado del emir”, funciona más precisamente como un avión VIP gubernamental.

Exteriormente puede confundirse con un avión comercial de Qatar Airways, pero su interior está configurado para transportar delegaciones oficiales y pasajeros VIP, no cientos de turistas.

Su paso por Palma sí alteró momentáneamente la operativa: necesitó una pista específica, autorización, restricciones de rodaje y una revisión posterior. Pero el episodio no demostró que el aeropuerto estuviera al límite de soportar su peso. El inconveniente más importante no estaba en las toneladas, sino en los casi 70 metros de ala que debían moverse con seguridad entre aviones mucho más pequeños.

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