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El universo parecía incompleto en nuestros modelos, y la razón llevaba tiempo sin respuesta clara. Un nuevo descubrimiento señala un enorme filamento de gas como posible refugio de la materia ‘perdida’

Esta estructura, difícil de detectar hasta ahora, conecta múltiples cúmulos de galaxias y encaja con las predicciones de la red cósmica. El hallazgo acerca a los científicos a resolver uno de los grandes misterios de la cosmología moderna.

Durante muchos años, los astrónomos han buscado la materia ‘perdida’ del universo: esa porción invisible de materia ordinaria que los modelos predicen, pero que nunca se ha podido observar del todo. Ahora, un estudio reciente sugiere que gran parte de ella podría estar escondida a simple vista, suspendida en enormes filamentos gaseosos que atraviesan el cosmos como puentes invisibles.

Un filamento que conecta galaxias a través del vacío

La investigación, publicada en Astronomy and Astrophysics y con participación de la ESA, ha revelado un filamento de gas de más de 10 millones de grados de temperatura, con una masa diez veces superior a la de la Vía Láctea. Esta colosal estructura une cuatro cúmulos de galaxias dentro del supercúmulo de Shapley, una de las mayores concentraciones de materia del universo cercano.

El filamento se extiende a lo largo de 23 millones de años-luz, atravesando el espacio como una autopista cósmica de materia caliente. Su detección no fue sencilla: los científicos emplearon los telescopios espaciales XMM-Newton (ESA) y Suzaku (JAXA) para separar su débil señal de rayos X de la contaminación generada por agujeros negros y galaxias cercanas.

Por primera vez, los datos obtenidos coinciden con las simulaciones cosmológicas más avanzadas. “Parece que nuestras predicciones eran correctas desde el principio”, señaló Konstantinos Migkas, del Observatorio de Leiden.

El mapa oculto de la red cósmica

Más allá de este descubrimiento puntual, el hallazgo refuerza la existencia de una vasta red de filamentos invisibles que conectan las estructuras más densas del universo. Esta “telaraña cósmica” podría ser el lugar donde se oculta una parte significativa de la materia bariónica que aún no se ha detectado directamente.

Según Florian Pacaud, de la Universidad de Bonn, este trabajo representa “una validación sin precedentes” del modelo estándar del cosmos, gracias a una estrategia de observación que logró aislar por completo el gas interestelar del ruido de fondo.

La misión Euclid de la ESA, lanzada en 2023, continuará esta tarea: reconstruirá la historia de la red cósmica y explorará el misterio de la materia y energía oscuras, que componen el 95% del universo y siguen siendo invisibles hasta hoy. Con cada hilo descubierto, se desenreda un poco más el tejido oculto del cosmos.

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