Se ha terminado de construir el sistema de electroimán superconductor pulsado más potente que se haya fabricado, y pronto formará parte del mayor experimento de energía del mundo.
Se conoce como ITER, por International Thermonuclear Experimental Reactor, un núcleo magnético en torre, construido y probado en EE.UU. pero destinado al sur de Francia donde un proyecto internacional está armando un gigantesco Tokamak. El sistema servirá como corazón electromagnético del reactor, lo suficientemente potente, según ITER como para levantar un portaaviones.
Un tokamak es una vasija en forma de rosca que contiene plasma supercalentado para fusión nuclear, la reacción energética de las estrellas como nuestro sol. Los tokamaks constriñen el plasma al generar campos magnéticos muy potentes, y de allí la importancia del Solenoide Central del ITER.
El ITER tiene como fin validar la fusión nuclear como fuente viable de energía, aunque lo que producto el reactor no se utilizará para eso. Más bien, el ITER es un demostrador de tecnología, gigantesco y costoso, que nos lleva más cerca de recrear la energía del sol aquí en la Tierra. Se trata de la colaboración de más de 30 países y busca demostrar que la energía de fusión – básicamente, hacer chocar átomos hasta que produzcan átomos diferentes y liberen masivas cantidades de energía – se puede aprovechar para crear una fuente de energía comercialmente viable y esencialmente ilimitada.
En colaboración
El sistema magnético que se acaba de completar no funcionará por sí solo. El Solenoide Central une seis enormes imanes de campo poloidal en forma de anillo que llegan desde Europa, China y Rusia para formar un sistema de 3.000 toneladas de superconductores enfriados a -269°C. En conjunto, los imanes enfriados atraparán y darán forma al plasma calentado a 50 millones de °C, diez veces más caliente que el núcleo del sol, hasta que se fusionen los núcleos atómicos y liberen un retorno de energía multiplicado por diez.
Hace tiempo que la fusión comercialmente viable se convirtió en el santo grial de la energía limpia, y el armado del ITER espera generar 500 megavatios de energía a partir de solo 50 megavatios. Esa clase de retorno de energía marcaría el inicio del “plasma ardiente” autosustentable, aunque todavía falta mucho camino por recorrer.
Las compañías privadas intentan demostrar que los tokamaks a menor escala son una forma potencial de concretar el futuro de la fusión aunque ninguno de sus diseños ha marcado avances hasta el momento.
En 2022 el Departamento de Energía de EE.UU. y el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore anunciaron una ganancia neta de energía en una reacción de fusión, representando otro paso adelante en la maratón hacia la energía de fusión viable. ITER no es tan solo un experimento de física. A pesar de las tensiones entre los países que participan del proyecto, se han alcanzado las metas de construcción de 2024. EE.UU. construyó el solenoide y la estructura de soporte, Europa se ocupa de la cámara de vacío, Rusia aportó los enormes superconductores del reactor, y Corea, Japón, China e India aportaron partes vitales del núcleo de tokamak.
Pietro Barabaschi, Director General del ITER, dijo en un comunicado de la colaboración: “Con ITER mostramos que es posible un futuro de energía sustentable y un camino pacífico hacia el futuro”.
ITER está en fase de armado y avanza hacia sus objetivos. Si funciona, esta máquina magnetizada podría representar un parteaguas hacia un futuro de energía libre de carbono, incluso si no contribuye energía a la red de electricidad.