Con la llegada del calor, el helado se convierte en uno de los grandes protagonistas del verano. Pero, ¿cuánto sabemos realmente sobre lo que comemos? Un nuevo estudio de la OCU ha analizado los helados de tarrina más habituales en supermercados y sus conclusiones invitan a replantearse nuestras elecciones al llenar el congelador.
Una prueba que pocos aprueban
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha sometido a examen 32 helados de tarrina de tres sabores populares: vainilla, chocolate y caramelo. La mayoría eran de marcas blancas, aunque también se incluyeron dos marcas líderes.

El análisis se basó en la información del etiquetado, el valor nutricional, el grado de procesamiento y una cata realizada por expertos. Este último aspecto tuvo un peso decisivo, representando el 50% de la puntuación final. ¿El resultado? Solo 10 helados lograron una calificación aceptable y apenas cuatro destacaron por su calidad.
Aditivos enmascarando la falta de calidad
La OCU detectó una media de cuatro aditivos por producto. Entre los más preocupantes, destacaron cuatro que no recomienda consumir habitualmente: E442, E471, E472c y E14xx. Solo un helado fue considerado libre de aditivos.
Además, muchos de estos productos recurren a concentrados, colorantes y jarabes que disimulan la baja calidad de los ingredientes. En las catas, esta falta de autenticidad se tradujo en sabores artificiales y poco satisfactorios.
Grasa láctea en peligro de extinción
Otro aspecto preocupante fue la escasa presencia de grasa láctea. Solo ocho helados se elaboraron únicamente con grasa de leche o de cacao. El resto utilizó combinaciones con grasas vegetales procesadas, más baratas pero menos naturales.

Esta ausencia de ingredientes de calidad es una de las razones por las que muchos helados son tan calóricos y poco nutritivos, a pesar de sus sabores atractivos.
Chocolate sí, caramelo no
Los resultados del estudio también revelan diferencias según el sabor. Los helados de chocolate fueron los que mejores puntuaciones obtuvieron, mientras que los de caramelo fueron los peor valorados, tanto en sabor como en calidad nutricional. Además, el caramelo resultó ser el más calórico de los tres.
Un capricho que conviene moderar
Los helados, en general, no destacan por ser saludables. Independientemente del sabor o la marca, se trata de productos ricos en azúcares y grasas. Aunque es posible elegir opciones algo mejores, lo más recomendable es consumirlos con moderación y reservarlos para ocasiones especiales.
Fuente: Xataka