Durante mucho tiempo, la historia de los mares antiguos del Medio Oriente estuvo llena de vacíos. Sin embargo, un descubrimiento reciente en el suroeste de Catar acaba de aportar piezas clave a ese rompecabezas. Se trata de una nueva especie extinta de manatí que vivió hace más de 20 millones de años y que hoy ofrece pistas inesperadas sobre la biodiversidad y el equilibrio ecológico de océanos ya desaparecidos.
Un descubrimiento que reescribe el pasado marino
El hallazgo tuvo lugar en Al Maszhabiya, un yacimiento fósil ubicado en el suroeste de Catar. Allí, un equipo internacional identificó una nueva especie de manatí prehistórico, bautizada como Salwasiren qatarensis, que habitó la región durante el Mioceno temprano, hace aproximadamente 21 millones de años.
La investigación fue liderada por científicos del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian, en colaboración con Qatar Museums y otras instituciones académicas. Según detallaron los investigadores, este descubrimiento aporta información inédita sobre la evolución de los ecosistemas marinos del Golfo Pérsico, una región que hoy es árida pero que en el pasado albergó una vida marina sorprendentemente rica.
Cientos de fósiles y una especie desconocida
El equipo analizó más de 300 restos fósiles recolectados en 172 puntos distintos del yacimiento. Los huesos pertenecían, al menos, a seis individuos diferentes y estaban datados entre 23 y 21,6 millones de años. Este volumen de material permitió confirmar que se trataba de una especie nunca antes descrita.
Los fósiles aparecieron cerca de la actual Bahía de Salwa, una zona que hoy es hogar de dugongos, parientes cercanos de los manatíes. El paralelismo geográfico no pasó desapercibido para los científicos, que encontraron en Salwasiren qatarensis rasgos similares a los dugongos modernos, aunque con diferencias claras, como hocicos más rectos y colmillos de menor tamaño.
El yacimiento más rico en fósiles de sirenios
Al Maszhabiya no es un sitio cualquiera. Los expertos lo describen como el depósito de fósiles de manatíes más abundante jamás encontrado. Aunque fue identificado por geólogos en la década de 1970, no fue hasta principios de los años 2000 cuando se comprendió que los restos pertenecían a sirenios, el grupo de mamíferos marinos que incluye a manatíes y dugongos.
Factores externos retrasaron durante años su estudio en profundidad. La pandemia y otros acontecimientos internacionales obligaron a posponer las excavaciones, pero en 2023 el equipo logró finalmente los permisos necesarios. Desde entonces, la densidad de fósiles encontrada superó todas las expectativas, confirmando la importancia excepcional del sitio.

Praderas marinas y ecosistemas perdidos
Uno de los aspectos más relevantes del descubrimiento es lo que revela sobre el ambiente en el que vivían estos animales. La abundancia de fósiles sugiere que, en aquel entonces, el Golfo Pérsico estaba cubierto por extensas praderas marinas capaces de sostener poblaciones diversas de sirenios.
Esto contradice la imagen simplificada de una región históricamente pobre en biodiversidad marina. Por el contrario, los datos indican que fue un ecosistema dinámico, productivo y clave para la evolución de estos mamíferos herbívoros.
Ingenieros del ecosistema, ayer y hoy
Los investigadores destacan que los manatíes y dugongos no son simples habitantes pasivos del mar. Se los considera auténticos “ingenieros del ecosistema”, ya que al alimentarse de pastos marinos influyen en la distribución de nutrientes, la salud del lecho marino y la estructura del hábitat.
Comprender el rol ecológico de Salwasiren qatarensis ayuda a interpretar mejor la función que cumplen sus descendientes actuales, muchos de ellos hoy catalogados como vulnerables. Aunque su comportamiento pueda parecer discreto, su impacto en el equilibrio marino es profundo y difícil de reemplazar.
Un proyecto científico con mirada a largo plazo
El avance de esta investigación fue posible gracias a una cooperación internacional sostenida, que combinó paleontología, geología y biología marina. El equipo planea continuar las excavaciones y el análisis de nuevos fósiles para reconstruir con mayor precisión la evolución de los sirenios en esta región clave.
El valor científico y patrimonial de Al Maszhabiya impulsó incluso su candidatura como Patrimonio Mundial de la UNESCO, una iniciativa que busca proteger el sitio y garantizar futuras investigaciones.
Lecciones del pasado para el futuro
Más allá del interés histórico, el descubrimiento tiene implicancias actuales. Estudiar cómo respondieron estos animales y sus ecosistemas a cambios climáticos pasados puede ofrecer pistas valiosas para enfrentar los desafíos ambientales del presente.
El caso de Salwasiren qatarensis recuerda que la historia natural del planeta aún guarda secretos fundamentales. Revelarlos no solo amplía nuestro conocimiento del pasado, sino que refuerza la urgencia de conservar la biodiversidad marina actual, cuya pérdida podría borrar funciones ecológicas que tardaron millones de años en construirse.
[Fuente: Infobae]