Image: Apple

El mercado de las tabletas ya no tiene la misma tracción que hace unos años, pero si alguien puede hacer algo al respecto es Apple con su iPad (una palabra que muchas veces se usa como sinónimo de tablet). Ahora bien, cuando se rumoreaba que Apple presentaría un nuevo iPad enfocado a estudiantes, lo mínimo que esperábamos era que fuera compatible con el Smart Keyboard.

El nuevo iPad de 9,7 pulgadas se ha actualizado hoy con soporte para Apple Pencil (que no viene incluido en el precio), un chip A10 Fusion y el plan de 200 GB en iCloud incluido de forma gratuita para el entorno de la educación. Lo que no trae el nuevo iPad es el Smart Connector necesario para usar el teclado oficial del iPad Pro, es decir, el Smart Keyboard.

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Por supuesto, la posibilidad de usar un teclado Bluetooth sigue presente en este nuevo modelo —y de hecho Logitech ha anunciado hoy mismo una funda protectora para el iPad de 9,7 pulgadas que incluye teclado—, pero si alguna vez has usado un iPad Pro con sus accesorios oficiales, sabrás que la experiencia que ofrece el Smart Keyboard es lo que más lo acerca a un ordenador completo. Y eso es precisamente lo que Apple pretende que creamos: que los estudiantes pueden cambiar su portátil por un iPad.

La diferencia entre una y otra opción está clara: mientras que los teclados Bluetooth gastan más batería porque funcionan de forma inalámbrica, deben recargar sus propias baterías y están diseñados por terceros, el Smart Keyboard de Apple es una funda-teclado que se ajusta perfectamente al iPad, se acopla magnéticamente, no usa Bluetooth, consume menos energía y no necesita recargarse nunca. También es más cómodo que otros teclados que he probado, pero eso entra en lo subjetivo.

Me parece interesante que el nuevo iPad tenga un precio de acceso más asequible para estudiantes y profesores, y de hecho la nueva función Anotaciones Inteligentes de iWork es el sueño de cualquier profesor que se siente en la cama a terminar correcciones (ahora sobre la pantalla de una tablet en lugar de un montón de papeles, y con la posibilidad de darle al botón “deshacer” si se equivoca al garabatear con el lápiz). Pero buena parte del trabajo de estudiantes y profesores es escribir, y para eso hace falta un teclado.

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Un buen teclado, no un pequeño teclado Bluetooth que se quede sin batería cada dos por tres. Creo que no costaba nada añadir un conector y cobrar por el Smart Keyboard por separado, con el precio que fuera. Es cierto, eso acortaría demasiado la brecha que existe entre el iPad y el iPad Pro, pero estamos hablando de una herramienta pensada para sustituir al portátil. Sin teclado, el portátil seguirá ahí, tan indispensable como hasta ahora para las redacciones y los largos trabajos de documentación.

El mayor competidor de Apple en el sector educativo —al menos en Estados Unidos— es el Chromebook de Google, un dispositivo que tiene muchas de las ventajas de una tablet (autonomía, encendido inmediato...), pero el factor de forma de un portátil. Quizá sea un prejuicio, al fin y al cabo yo no estudié en la época de las tablets y no soy plenamente consciente de todo lo que se puede hacer con una pantalla tácil y un stylus tan preciso como el Apple Pencil. Pero no darle importancia al teclado me parece un error. La escuela no ha cambiado tanto como Apple piensa.