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El nuevo centro de detención en Newark: lo que pasa tras sus muros (y lo que nadie está contando)

Mientras el gobierno federal defiende su nuevo centro de detención migratoria, en Newark se alzan protestas, demandas legales y un clima de tensión política. El Delaney Hall ya está operativo… pero su legalidad y legitimidad siguen bajo fuego
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La ciudad más grande de Nueva Jersey se ha convertido en el nuevo epicentro del conflicto migratorio en Estados Unidos. Mientras el gobierno de Trump acelera sus medidas para ampliar la detención de inmigrantes, el alcalde de Newark y defensores de derechos humanos se enfrentan abiertamente al nuevo centro de detención Delaney Hall. Pero lo que ocurre dentro de sus muros sigue siendo un misterio… y un foco de preocupación creciente.

Qué es Delaney Hall y por qué está generando controversia

Delaney Hall
© Univision Nueva York – YouTube

Delaney Hall no es un nombre nuevo en Newark, pero sí lo es su función actual. Ubicado junto a una prisión del condado, este edificio de dos plantas fue en su momento un centro de reinserción social. Ahora, desde el 1 de mayo, ha sido convertido en un centro de detención de inmigrantes con capacidad para 1.000 personas, operado por la empresa privada GEO Group.

El acuerdo entre el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) y GEO, firmado en febrero, es de 1.000 millones de dólares por 15 años. Pero el proyecto no fue bien recibido por todos. Grupos proinmigrantes y el propio alcalde de Newark, Ras Baraka, se oponen abiertamente a su apertura, alegando tanto fallas legales como cuestionamientos éticos.

Baraka no tardó en demandar a GEO Group, y el caso ya ha sido elevado a un tribunal federal, donde un juez decidirá si la instalación puede seguir funcionando mientras se resuelve el litigio.

El alcalde se planta: protestas, permisos y puertas cerradas

Esta semana, Ras Baraka se presentó personalmente frente al Delaney Hall para inspeccionar la instalación. Quiso entrar. Le negaron el acceso. Y entonces subió el tono. Según el alcalde, el centro no cuenta con los permisos adecuados, incluyendo un certificado de habitabilidad esencial para su funcionamiento.

En documentos judiciales, la ciudad detalla una serie de fallas técnicas, como tomacorrientes sin conexión a tierra y una nueva puerta de acceso que no ha sido autorizada con los permisos eléctricos necesarios. Aunque los extintores y las señalizaciones pasaron la inspección, otros detalles podrían servir como base legal para detener temporalmente las operaciones del centro.

Baraka, quien además está en plena campaña para suceder al gobernador Phil Murphy, ha hecho de este conflicto una causa política:

“No es una cuestión demócrata o republicana. Es una cuestión de derechos humanos”, declaró esta semana.

GEO Group responde: empleos, economía… y viejos precedentes

Delaney Hall
© Univision Nueva York – YouTube

La empresa que opera Delaney Hall ha acusado al alcalde de politizar el tema, recordando que el mismo edificio funcionó como centro del ICE durante la presidencia de Barack Obama sin que se registraran protestas municipales.

En su defensa, GEO destaca el impacto económico del proyecto:

  • Cientos de empleos sindicalizados, con un salario promedio de 105.000 dólares al año.

  • Una inyección de 50 millones de dólares anuales a la economía de Newark.

Su portavoz, Christopher Ferreira, declaró que los argumentos de la ciudad no tienen base legal y que las presuntas violaciones a los códigos de construcción no justifican una orden judicial para cerrar el centro.

Lo que aún no se sabe… y lo que podría pasar

Hay una pregunta clave que nadie ha respondido con claridad: ¿ya hay personas detenidas dentro de Delaney Hall? Ni GEO ni ICE han confirmado si el centro está actualmente en operación plena. Mientras tanto, el hermetismo alimenta las dudas sobre la transparencia del proceso.

Lo cierto es que este caso podría sentar un precedente legal sobre hasta dónde pueden llegar los gobiernos locales para frenar las políticas migratorias federales. El enfrentamiento entre Newark y Washington D.C. está lejos de resolverse, y lo que ocurra en las próximas semanas podría impactar en ciudades de todo el país.

Mientras tanto, los vecinos de Newark siguen viendo protestas frente a un edificio gris de dos pisos que, aunque abierto, no todos aceptan como parte del paisaje urbano.

[Fuente: AP]

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