Los audiolibros tienen fama de constituir una de las mejores formas de obtener contenido. Eliges un libro y alguien te lo lee. Hay narradores excelentes, entre quienes se cuentan celebridades que jamás habrías imaginado como voces de audiolibros. En inglés por ejemplo, dejamos aquí una muestra de Werner Herzog narrando sus memorias, Every Man for Himself and God Against All
Genial, ¿verdad?
Los audiolibros son una idea excelente, e incluso en algunas bibliotecas, si te asocias y tienes tarjeta de membresía, puedes escuchar todos los que quieras, con narraciones legales (hay apps como Libby para eso).
Digo todo esto porque con el fácil acceso gratuito a audiolibros de buena calidad, ¿por qué querría alguien escuchar un audiolibro de John Grisham con esta presentación?
Te diría que ni siquiera abras ese vínculo, porque en lugar del audiolibro real, leído maravillosamente por Michael Beck en inglés, vas a ver un video en YouTube en el que una narración de IA te lee la última novela La Viuda de Grisham, con 13 horas de video basura de IA, con imágenes simuladas de falsas vacaciones, básicamente. Es como el video que se ve bajo la letra de las máquinas de karaoke, y aunque no tengo formación como médico, creo que este tipo de cosas son las que causan enfermedades en el cerebro.
Tal como lo señala el New York Times, ya hay unas 80.000 pobres almas que escucharon La Viuda de esta manera. Y Grisham enfureció: “Los ladrones y piratas que roban mi trabajo e intentan sacarle provecho económico, en el formato que sea, serán castigados en lo civil y lo penal. En este ejemplo en particular, YouTube es cómplice porque queda en claro que saben lo que está pasando y se niegan a frenarlo”, le dijo Grisham al New York Times en un e-mail. Buen tema para su próxima novela.
Si buscas audiolibros en español en YouTube, verás que en una buena cantidad aparece la aclaración “Voz humana real”. En otros, ese texto no aparece, por lo que podría pasar algo similar a lo que acabamos de describir.
Por su parte, YouTube dice que el video sigue allí porque nadie ha solicitado su retiro y la empresa no tiene poder de policía proactiva en el caso de violaciones a las leyes de derechos de autor. “Durante más de dos décadas hemos estado construyendo sistemas que ayudan a quien tiene derechos de autor a administrar y controlar el contenido que les pertenece, e invertimos continuamente para asegurar la evolución de esos sistemas a medida que surgen nuevos riesgos”, le escribió al Times Jack Malon, uno de los voceros de YouTube.
Si alguna vez YouTube marcó alguno de tus videos por violación a las leyes de derechos de autor, quizá haya sido porque usaste contenido cubierto por las leyes. El propietario puede buscar y detectar automáticamente en YouTube su contenido usando una función llamada Content ID, una herramienta valiosa para quien posee propiedad intelectual. En especial, se usa para el material como la música que utilizan en los videos de gente que los monetiza. Es el tipo de sistemas que menciona el vocero de YouTube.
El Times señala que Content ID no sirve tanto para encontrar audiolibros narrados con IA. La onda de audio de ese contenido no es la misma que la que tiene el audio de la editorial, y eso hace que sea difícil saber qué buscar. El autor tiene derechos sobre el texto, en tanto que el creador del video de YouTube puede cambiarlo levemente dejando intacto casi todo el libro, que de todos modos para el público informal servirá.
Eso hace que las editoriales y autores tengan que llevar a cabo todo el proceso en forma manual, y a juzgar por el video de La Viuda que sigue allí, eso no estaría sucediendo.
Es realmente una pena. No lo digo porque se le esté robando dinero de las ventas del audiolibro a John Grisham, que ya es algo malo. Digo que lo peor es que la gente esté escuchando basura, solo porque está allí. Y sencillamente, no hace falta que así sea.