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Tecnología

Panamá crea una comisión para impulsar la IA, los chips y la computación cuántica

El Gobierno de Panamá instaló una comisión nacional dedicada a coordinar políticas sobre inteligencia artificial, semiconductores, ciberseguridad, biotecnología y computación cuántica. La iniciativa busca aprovechar la posición estratégica del país, formar talento y reducir su dependencia tecnológica.
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Panamá quiere que su importancia internacional deje de depender únicamente del canal, los puertos y su posición geográfica. El Gobierno instaló la Comisión Nacional de Tecnologías Críticas y Emergentes, una nueva instancia destinada a coordinar las políticas públicas relacionadas con algunas de las industrias que podrían definir la economía mundial durante las próximas décadas.

La comisión fue creada mediante el Decreto Ejecutivo N.º 36 del 7 de mayo de 2026, que declaró estas tecnologías como áreas prioritarias y estratégicas para el país. La norma también estableció un marco para identificarlas, evaluar sus riesgos y coordinar su desarrollo entre diferentes instituciones públicas.

Durante el acto de instalación también quedó formalizada una Subcomisión de Inteligencia Artificial. Su función será concentrarse específicamente en la adopción responsable de esta tecnología, la formación de capacidades nacionales y la elaboración de propuestas que permitan aprovechar sus beneficios sin ignorar riesgos como la privacidad, la ciberseguridad o el impacto sobre el empleo.

Panamá quiere convertir la tecnología en un asunto de Estado

La nueva estrategia incluye áreas como inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología, robótica, tecnologías cuánticas, energías limpias y ciberseguridad. El objetivo es evitar que cada organismo trabaje de forma aislada y crear una política coordinada que vincule educación, inversión, seguridad y desarrollo económico.

El ministro de la Presidencia, Juan Carlos Orillac, sostuvo que la instalación de la comisión representa la decisión de Panamá de participar activamente en la transformación tecnológica global. También señaló que estas tecnologías ya no definen solamente industrias, sino que influyen en la soberanía, la seguridad y la prosperidad de los países.

La comisión estará presidida por Orillac e incluirá a autoridades de los ministerios de Educación, Economía y Finanzas, Comercio e Industrias, Seguridad Pública y Relaciones Exteriores, además de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.

La participación de distintas áreas del Gobierno busca responder a un problema frecuente en las políticas tecnológicas: la innovación avanza rápidamente, mientras que las leyes, la educación y la infraestructura suelen hacerlo a un ritmo mucho más lento.

La inteligencia artificial tendrá su propia subcomisión

La Subcomisión de Inteligencia Artificial será presidida por el secretario nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, Eduardo Ortega Barría. Estará integrada por representantes del sector público, universidades y organizaciones empresariales.

Entre sus miembros aparecen la Universidad de Panamá, la Universidad Tecnológica de Panamá, la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental y la Autoridad Nacional de Transparencia y Acceso a la Información. También participarán cámaras empresariales, organismos reguladores y entidades vinculadas con energía y competitividad.

Esta composición pretende que las decisiones sobre inteligencia artificial no queden únicamente en manos del Gobierno o de las empresas tecnológicas. Las universidades podrán aportar investigación y formación, mientras que las instituciones públicas deberán analizar cuestiones como el uso de datos, la transparencia de los algoritmos y la aplicación de la IA en servicios estatales.

Los semiconductores aparecen como otra gran apuesta

El Gobierno también destacó su intención de desarrollar una industria vinculada con los semiconductores. Panamá considera que su infraestructura logística, sus conexiones internacionales y su ubicación entre dos océanos pueden convertirlo en un punto relevante dentro de las cadenas globales de producción y distribución tecnológica.

Esto no significa que el país vaya a competir inmediatamente con los grandes fabricantes de chips. La industria de semiconductores requiere inversiones multimillonarias, personal especializado, energía confiable y largos procesos de desarrollo.

Una estrategia más realista podría comenzar con actividades como ensamblaje, empaquetado, pruebas, distribución o formación técnica. El nuevo decreto permite que el país coordine políticas e incentivos alrededor de estas áreas, aunque todavía será necesario convertir los anuncios en programas, inversiones y proyectos concretos.

El desafío será pasar de la comisión a los resultados

La creación de organismos especializados puede ayudar a ordenar prioridades, pero no garantiza por sí sola el desarrollo tecnológico. Panamá deberá invertir en educación científica, infraestructura digital, investigación, protección de datos y capacitación laboral.

También tendrá que definir reglas claras para que la adopción de inteligencia artificial respete los derechos de los ciudadanos y no aumente las desigualdades existentes.

Con la nueva comisión, Panamá busca aprovechar las ventajas que ya posee como centro logístico y financiero para construir una nueva identidad tecnológica. El primer paso fue crear una estructura estatal que coordine decisiones. El verdadero desafío comenzará ahora: transformar esa estructura en talento, inversión y oportunidades concretas.

 

Fuente: Infobae.

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