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El océano oculto bajo nuestros pies: Agua en el corazón del planeta

A más de 600 kilómetros de profundidad, la Tierra esconde un volumen de agua que supera tres veces al de todos los océanos en superficie. Encerrada en un mineral azul llamado ringwoodita, esta reserva confirma la existencia de un ciclo hídrico profundo que transforma lo que sabemos sobre el planeta.

Durante décadas, los geólogos sospecharon que el agua de la superficie podía infiltrarse hasta las entrañas del planeta. Hoy, múltiples pruebas revelan que existe un océano invisible atrapado en minerales a gran profundidad, un hallazgo que redefine nuestra comprensión del ciclo del agua y de la dinámica terrestre.

El hallazgo a través de los terremotos

El océano oculto bajo nuestros pies: agua en el corazón del planeta
© Unsplash – Alex Sherstnev.

En 2014, un equipo de científicos liderado por Steve Jacobsen y Brandon Schmandt utilizó más de 2.000 sismómetros del proyecto USArray para escuchar el eco de los terremotos. Sus datos revelaron bolsas de magma a 660 kilómetros bajo tierra, una pista de que allí se liberaba agua atrapada en minerales sometidos a presiones extremas.

El proceso, conocido como fusión por deshidratación, ocurre cuando la ringwoodita, un mineral de color azul intenso, expulsa el agua retenida en su estructura cristalina al ser empujada hacia capas más profundas por el movimiento de las placas tectónicas. Esa liberación desencadena la formación de magma, visible para los sismólogos como huellas de agua en el manto.

El diamante que confirmó la teoría

El océano oculto bajo nuestros pies: agua en el corazón del planeta
© Unsplash – NASA.

La evidencia definitiva llegó en 2022 con un diamante extraído en Botsuana. Su análisis reveló inclusiones de ringwoodita y minerales hidratados, prueba física de la presencia de agua en la zona de transición del manto. Este diamante actuó como una cápsula del tiempo, transportando hasta la superficie un fragmento de un entorno húmedo oculto.

Este hallazgo confirmó que no se trataba de un fenómeno aislado, sino de un vasto reservorio. Si apenas un 1% del peso de las rocas de esa región contiene agua, su volumen sería casi tres veces mayor al de todos los océanos conocidos.

Un ciclo profundo y vital

El descubrimiento muestra que el ciclo del agua no termina en los océanos, la atmósfera o la corteza. Existe un ciclo profundo en el que el agua se infiltra mediante la subducción de placas, queda almacenada en minerales del manto y regresa lentamente a la superficie a través de la actividad volcánica.

Este océano escondido, invisible pero inmenso, redefine la relación entre la superficie y el interior del planeta, y abre nuevas preguntas sobre el equilibrio hídrico de la Tierra y la dinámica que lo sostiene desde sus cimientos.

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