Los científicos han resuelto un misterio acerca de una de las más imponentes y aterradoras criaturas de la naturaleza: las tarántulas. Los investigadores hallaron evidencia de que el cuerpo peludo de algunas tarántulas las mantiene a salvo de las hormigas guerreras. Estas arañas también parecen ser amigables con los sapos, escuerzos y otros animales, como parte de un arreglo mutuamente beneficioso.
En Canadá, Finlandia y los EE.UU. una nueva investigación científica buscó estudiar en profundidad lo que sabemos acerca de la interacción de las tarántulas con otros animales. Las tarántulas son por lo general arañas grandes y peludas de la familia Theraphosidae, aunque otras especies similares también se conocen como tarántulas. Hay unas 1.100 especies conocidas de tarántulas en todo el mundo. Se estudiaron las interacciones beneficiosas entre las tarántulas y otros animales.
Según lo investigado estas asociaciones se han visto en nueve de las subfamilias de tarántulas. Se pudieron identificar ahora nuevas asociaciones entre las tarántulas y varios animales como las serpientes, las arañas látigo, arácnidos segadores, y anfibios como los sapos y escuerzos. En particular, el equipo identificó 63 nuevos casos de arañas tarántulas que se asocian con sapos y escuerzos en diez países, como los casos en que el sapo vive cerca de la tarántula, o comparte incluso su hábitat haciendo de guardaespaldas. Los hallazgos se publicaron en Journal of Natural History.
Una mano lava a la otra
“Los sapos y escuerzos que viven con las tarántulas parecen beneficiarse del refugio y protección que ofrecen contra los depredadores, y también se alimentan de insectos que podrían ser dañinos para la araña, sus huevos y crías”, declaró Alireza Zamani, del departamento de aracnología de la Universidad de Turku, Finlandia.
El equipo además identificó una relación compleja entre algunas tarántulas y especies de hormigas guerreras, con evidencia de que las tarántulas usan a las hormigas como servicio de limpieza para sus madrigueras, y las hormigas se benefician del alimento gratis. Aunque las hormigas podrían devorar a las tarántulas, se halló que eso rara vez ocurre. Aparentemente, las observaciones mostraron que las patas y cuerpos peludos de algunas tarántulas hacen que a las hormigas no les atraiga la idea de comerlas.
“El denso pelo que cubre el cuerpo de la tarántula hace que a las hormigas les resulte difícil picar o morder a la araña. Creemos que los pelos han evolucionado como mecanismo de defensa, y se respalda esta hipótesis con el hallazgo de que muchas tarántulas del Nuevo Mundo cubren sus sacos de huevos con pelos urticantes. Suelen soltar pelo como mecanismo de defensa para disuadir y hasta matar a sus atacantes”.
Se ha descubierto que las tarántulas pueden emitir secreciones defensivas para ahuyentar a los depredadores, lo cual explica por qué se han visto gatos y perros que huyen tras olfatear una tarántula.