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El primer país del mundo en prohibir coches de gasolina y diésel: un paso hacia la electrificación en Etiopía

Etiopía se adelanta al resto del mundo al prohibir la importación de coches de combustión, una medida que busca tanto aliviar su dependencia de los combustibles fósiles como avanzar hacia una movilidad más sostenible. Descubre cómo esta decisión está afectando a los ciudadanos y qué desafíos plantea.

En un movimiento inesperado, Etiopía se ha convertido en el primer país en prohibir la importación de vehículos de gasolina y diésel, obligando a sus ciudadanos a hacer la transición a los coches eléctricos. Esta medida, anunciada por el Ministerio de Transportes y Logística de Addis Abeba, está destinada a reducir el gasto en combustibles fósiles y a impulsar una política medioambiental progresista, pese a que la mitad de la población etíope carece de acceso a electricidad.

Una estrategia económica y medioambiental

El gobierno etíope ha justificado su decisión por motivos económicos y medioambientales. Según el experto Yizengaw Yitayih, del Ministerio de Transportes, la prohibición ayudará a reducir el gasto en divisas, que ascendió a 6.000 millones de euros en importaciones de gasolina el año pasado. Además, se trata de una medida que, en palabras del analista Samon Berhane, también busca promover políticas ambientales que reduzcan la huella de carbono del país.

A pesar de que la infraestructura eléctrica en Etiopía aún es deficiente, con un acceso limitado a la electricidad para muchos ciudadanos, el gobierno ha comenzado a incentivar la compra de coches eléctricos. Dagim Girma, una ciudadana etíope, se pasó a un coche eléctrico y destaca que ha ahorrado tiempo al evitar las largas colas en las gasolineras, frecuentemente afectadas por la escasez de combustible.

Comparativa con las regulaciones de Europa

Este movimiento de Etiopía recuerda a las normativas que se implementarán en Europa para 2035. El Parlamento Europeo aprobó la prohibición de la venta de nuevos vehículos de combustión, lo que obligará a países como España a adaptarse antes de lo previsto. En España, la transición hacia la movilidad eléctrica está en marcha, aunque de forma gradual, con incentivos para la compra de coches eléctricos y la creación de Zonas de Bajas Emisiones.

Sin embargo, la transición hacia los coches eléctricos no es fácil en ninguna región. Los altos costos siguen siendo un obstáculo, especialmente en España, donde un coche eléctrico cuesta de media 35.000 euros, frente a los 20.000 euros de un coche de gasolina. A pesar de estos desafíos, la adopción de vehículos eléctricos es vista como clave para la descarbonización del transporte terrestre, un objetivo fundamental tanto para España como para el resto de Europa.

La decisión de Etiopía de prohibir los coches de gasolina y diésel marca un hito en la transición hacia la movilidad eléctrica. Aunque el país enfrenta desafíos importantes, como la falta de infraestructura eléctrica, su política apunta a un futuro más sostenible.

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