Durante años, los beat ’em up fueron sinónimo de partidas compartidas, acción directa y desafíos constantes. Aunque el tiempo desplazó al género, algunos títulos recientes han encontrado la forma de reinterpretarlo. Este es uno de esos casos donde lo clásico no solo regresa, sino que se transforma.
Una base clásica con un giro inesperado
Absolum parte de una estructura que resulta inmediatamente familiar. Avanzar, enfrentarse a oleadas de enemigos y dominar el ritmo del combate sigue siendo el núcleo de la experiencia.
Sin embargo, el juego introduce una capa clave que cambia por completo la dinámica: su sistema roguelite. Cada partida se desarrolla de manera distinta, con rutas variables y decisiones que alteran el recorrido.
Esto significa que no existe un único camino. En cada intento pueden aparecer nuevos desafíos, eventos o personajes, lo que mantiene la experiencia en constante cambio.
Además, el sistema de progresión permite desbloquear mejoras permanentes. Cada partida, incluso las fallidas, contribuye al crecimiento del jugador, incentivando la repetición sin caer en la monotonía.
Este tipo de combinación entre géneros es algo que medios como Kotaku suelen destacar como una de las claves de la evolución actual del diseño de videojuegos: tomar bases conocidas y expandirlas con nuevas capas de profundidad.

Decisiones, cooperación y combates en evolución
Uno de los aspectos más interesantes del juego es cómo cada decisión afecta la experiencia. Elegir una ruta u otra no solo cambia el escenario, también modifica el tipo de enemigos, las recompensas y los desafíos que aparecerán.
Este sistema invita a experimentar constantemente. No se trata solo de avanzar, sino de descubrir qué puede ocurrir en cada camino.
El componente cooperativo refuerza aún más esta idea. Jugar con otros permite coordinar habilidades, adaptarse a diferentes situaciones y enfrentar desafíos más complejos.
La cooperación, que fue un pilar en los clásicos del género, aquí se siente renovada gracias a la variedad de mejoras y estilos de combate. Cada jugador puede desarrollar su propio enfoque, lo que añade una capa estratégica a las partidas.
A medida que se progresa, las opciones se amplían. Nuevas habilidades, objetos y configuraciones permiten ajustar la forma de jugar, haciendo que cada intento sea distinto al anterior.
Una llegada clave para su crecimiento
La expansión a Xbox y su inclusión en Game Pass representa un paso importante para el juego. Este tipo de servicios facilita que nuevos jugadores descubran propuestas que quizá no habrían considerado de otra manera.
Hasta ahora, el título ya había logrado construir una base sólida tras su lanzamiento en otras plataformas, superando el medio millón de copias vendidas y recibiendo reconocimiento dentro de la industria.
Además, el equipo ha continuado ampliando la experiencia con actualizaciones gratuitas que introducen nuevos contenidos y modos de juego, reforzando su propuesta a largo plazo.
Con su mezcla de acción directa, progresión roguelite y cooperación, Absolum demuestra que el beat ’em up todavía tiene mucho que ofrecer. No se trata solo de recuperar el pasado, sino de reinterpretarlo para adaptarlo a las expectativas actuales.
En un panorama donde muchos géneros buscan reinventarse, este título deja una idea clara: incluso las fórmulas más clásicas pueden encontrar nuevas formas de evolucionar sin perder su esencia.