Cuando pensamos en roedores, solemos fijarnos en sus dientes incisivos siempre en crecimiento. Sin embargo, un rasgo mucho menos conocido podría ser la clave de su enorme éxito evolutivo: las uñas planas en los pulgares. Un meticuloso análisis de especímenes históricos ha demostrado que este detalle anatómico favoreció su destreza y capacidad de adaptación. Lejos de ser anecdótico, este hallazgo explica cómo estos pequeños mamíferos conquistaron casi todos los ecosistemas del planeta.
Un hallazgo basado en colecciones históricas
Investigadores del Field Museum de Chicago examinaron 433 géneros de roedores —de un total de 530— y comprobaron que el 86 % presentaban uñas planas en los pulgares. Este trabajo, liderado por Rafaela Missagia y Anderson Feijó, demuestra que la característica está mucho más extendida de lo que se pensaba. El análisis de ejemplares preservados permitió trazar la evolución de este rasgo a lo largo de millones de años.

De la alimentación a la diversificación
Los roedores con uñas planas manipulan con destreza alimentos complejos, como nueces o semillas, mientras que los que carecen de ellas —como los conejillos de Indias— se limitan a usar la boca. Esta habilidad manual les permitió explotar recursos inaccesibles para otros animales y favoreció su diversificación en múltiples hábitats. En otras palabras, un simple detalle anatómico les abrió la puerta a un abanico de oportunidades ecológicas.
Convergencia evolutiva con los primates
Es por sus patas, los roedores se pueden mantener firmes en cualquier superficie! pic.twitter.com/Y0LyTK0GVM
— RValencia 📻🎙 (@richradiofan) August 3, 2025
El estudio señala que todos los roedores modernos descienden de un ancestro con uñas planas en los pulgares. Este rasgo les acercó sorprendentemente a los primates, que también presentan uñas en vez de garras, aunque ambas líneas lo desarrollaron de manera independiente. La coincidencia refleja un caso claro de evolución convergente: diferentes especies encuentran soluciones similares para retos similares.
El valor de los museos como laboratorios del tiempo
Más allá de la biología, la investigación destaca el papel crucial de las colecciones científicas. Los especímenes conservados durante siglos no son reliquias estáticas, sino fuentes de datos que permiten responder preguntas modernas con una mirada al pasado. En este caso, viejos ejemplares revelaron que la clave de la expansión de los roedores estaba, literalmente, en la forma de sus uñas.
Fuente: Infobae.