Puede parecer inofensivo a simple vista, pero su llegada está encendiendo todas las alarmas. Desde Sudamérica hasta Cataluña, el coipú se ha convertido en una de las especies invasoras más problemáticas del mundo. Con una increíble capacidad de reproducción y una dieta que devasta los ecosistemas húmedos, este roedor de grandes dimensiones ya ha alcanzado el área metropolitana de Barcelona. Pero la gran pregunta es: ¿se detendrá ahí o seguirá avanzando sin control?
Un huésped inesperado que llegó para quedarse

El coipú no es un recién llegado a España. A principios del siglo XX, se introdujo con fines comerciales para la industria peletera, pero las fugas de granjas marcaron el inicio de su expansión. Aunque su presencia se documenta desde los años 70, el gran punto de inflexión llegó en el 2000, cuando los ejemplares provenientes de Francia encontraron en Cataluña el ambiente perfecto para multiplicarse sin freno.
Hoy, su presencia ya no es anecdótica: se ha detectado en el río Congost, lo que significa que está a un paso de la región metropolitana de Barcelona. Y si algo caracteriza a este roedor es su capacidad de adaptación. Con un clima favorable y suficiente alimento, su expansión parece imparable.
¿Qué peligro representa el coipú?

A primera vista, puede parecer solo un roedor más, pero su impacto en el ecosistema es devastador. Su apetito voraz lo lleva a destruir la vegetación de humedales y cultivos, devorando la base de los tallos y excavando hasta las raíces. Esto no solo altera la biodiversidad local, sino que pone en peligro especies autóctonas al competir por los recursos.
Por esta razón, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) lo ha incluido en la lista de las 100 especies exóticas más dañinas del planeta. Allí donde el coipú llega, los ecosistemas cambian de forma radical, poniendo en jaque a la flora y fauna que han existido en equilibrio durante siglos.
Barcelona, solo el principio

Según los expertos, la llegada del coipú a Barcelona es solo el principio de su avance. Su capacidad reproductiva es extraordinaria y, sin depredadores naturales en la zona, su expansión por el litoral catalán y la Comunidad Valenciana es cuestión de tiempo.
El investigador Marc Riera, del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), advierte que «una vez que una especie exótica se convierte en invasora, su erradicación total es prácticamente imposible».
Y el problema no es solo el coipú. En un mundo donde la introducción de especies exóticas ocurre cada vez con más frecuencia, España podría estar en la antesala de una crisis ecológica difícil de revertir.
¿Es demasiado tarde para detenerlo?
El coipú ya está aquí, y todo indica que su avance continuará. La gran incógnita es si se tomarán medidas efectivas para frenar su expansión o si, como ha sucedido en otros países, su presencia se convertirá en un problema permanente.
Barcelona podría ser solo una escala más en su conquista del territorio. La pregunta ya no es si llegará más lejos, sino cuánto daño causará en el camino.
Fuente: EXOCAT.