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Tecnología

El secreto detrás de las mantas refrescantes de TikTok: ¿realmente funcionan o es puro marketing?

Las mantas refrescantes se han convertido en una tendencia viral para combatir el calor, pero ¿realmente ofrecen alivio o solo es un espejismo textil? Una experta en materiales desmonta los mitos y revela qué tejidos sí podrían marcar la diferencia este verano. La ciencia tiene mucho que decir al respecto.
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Con las temperaturas en aumento, TikTok se ha llenado de vídeos donde usuarios juran haber encontrado la solución definitiva al calor: las mantas refrescantes. Pero tras el entusiasmo viral, surgen dudas legítimas. ¿De verdad funcionan? ¿Por qué refrescan solo unos minutos? Una investigadora en ciencia de materiales explica los límites de estas mantas y presenta una alternativa prometedora basada en física pura.


Por qué las mantas refrescantes virales solo funcionan un rato

Las mantas refrescantes que triunfan en TikTok están hechas de tejidos que conducen bien el calor corporal hacia el exterior. Materiales como el nylon o el polietileno modificado, al estar inicialmente más fríos que nuestra piel, absorben el calor y dan una breve sensación de frescor.

El problema es que, al poco tiempo, el tejido alcanza el equilibrio térmico: nuestra temperatura y la de la manta se igualan. Una vez ocurre esto, ya no hay transferencia de calor y el efecto refrescante desaparece. A menos que el entorno ayude (por ejemplo, si se usa aire acondicionado), el alivio dura muy poco. Paradójicamente, si ya tenemos aire acondicionado, la manta refrescante pierde gran parte de su sentido.

El secreto detrás de las mantas refrescantes de TikTok: ¿realmente funcionan o es puro marketing?
© FreePik

La alternativa real: tejidos con cambio de fase

La física tiene una solución más eficaz: los materiales de cambio de fase, o PCM (por sus siglas en inglés). Estos compuestos absorben calor durante mucho más tiempo sin cambiar su temperatura, gracias a que pasan de estado sólido a líquido.

Cuando el PCM está ajustado para derretirse entre los 18 y 21 ºC —justo donde los humanos nos sentimos más cómodos—, ofrece un efecto prolongado. Estos materiales, integrados en tejidos o nanopartículas dentro de la manta, continúan absorbiendo calor incluso cuando la temperatura parece estable. Al dejar la manta al aire, el PCM se «recarga», como si el hielo se volviera a congelar.

Imagina una manta rellena de pequeños cubitos que se derriten justo cuando más lo necesitas, absorbiendo tu calor sin calentarse a la vez. Es un sistema reutilizable, pasivo y mucho más eficaz.


¿Y qué pasa con las mantas refrescantes para perros?

Las mantas para mascotas funcionan de manera distinta. Se activan por presión: cuando el animal se tumba sobre la manta, se inicia una reacción química que consume energía —es decir, el calor del cuerpo del perro—. Sin embargo, este efecto también es limitado. Una vez finaliza la reacción, el frescor desaparece.

Aquí también los PCM ofrecen ventajas claras: no necesitan presión y funcionan con solo estar en contacto con el cuerpo, lo que permite envolverse en la manta o usarla sin activación específica.


Conclusión: frescor duradero requiere ciencia, no solo hype

Las mantas refrescantes virales pueden ofrecer un alivio inmediato, pero pasajero. Si de verdad queremos combatir las noches sofocantes o reducir el uso de aire acondicionado, los tejidos con PCM representan el futuro. Y con los veranos cada vez más extremos, tal vez sea hora de dejar de seguir tendencias y empezar a seguir a la ciencia.

Fuente: Hipertextual.

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