Imagen: AP

Donald Trump es tan activo en Twitter que un día nos deja temblando con la amenaza de aumentar el arsenal de armas nucleares de su país y a la semana siguiente consigue que Ford cancele sus planes de abrir una fábrica de coches en México y, en su lugar, siga invirtiendo en Michigan; sí, con un simple tuit.

El presidente electo de Estados Unidos tiene una relación íntima y compulsiva con su cuenta de Twitter, como refleja un reportaje de 2015:

Durante una entrevista en su oficina ‚ÄĒinterrumpida repetidas veces por Trump levantando su tel√©fono m√≥vil Samsung Galaxy, cargando nuevos tuits con su dedo √≠ndice y maravill√°ndose de sus menciones sin parar (‚Äú¬°Mira esto!‚ÄĚ, implor√≥)‚ÄĒ, el candidato compar√≥ su perfil de Twitter con un peri√≥dico con una voz √ļnica y gloriosa: la suya propia.

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Pero la Casa Blanca, adem√°s de poder y responsabilidad, conlleva sacrificios personales. Y justo antes de ser investido presidente de los Estados Unidos, Trump ha sido obligado a entregar el Samsung Galaxy con el que tuiteaba (para cambiarlo por un smartphone m√°s seguro aprobado por el Servicio Secreto).

Trump tendr√° que usar un dispositivo cifrado y un n√ļmero nuevo, como pasaba con Obama. Seg√ļn el New York Times, ‚Äúla raz√≥n oficial es la seguridad, pero algunos de los nuevos ayudantes del Sr. Trump, que a menudo han sido pillados por sorpresa cuando un reportero, un asesor externo o un interesado en un puesto de gobierno llam√≥ directamente al presidente electo, expresaron alivio‚ÄĚ.

Algunos de los famosos tuits de Donald Trump provienen de terminales iOS, pero se cree que los que se publican desde Android ‚ÄĒestad√≠sticamente m√°s enfurecidos‚ÄĒ est√°n escritos personalmente por el presidente electo y no por su equipo. Poco despu√©s de las elecciones, Trump dijo que le preocupaba quedarse aislado cuando le quitasen su tel√©fono personal como parte de su transici√≥n a la Casa Blanca. Tambi√©n dijo que seguir√≠a tuiteando de todos modos.

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[New York Times]