Un retrato inesperado, lejos del biopic clásico
Las adaptaciones cinematográficas de la obra de William Shakespeare se cuentan por decenas, pero pocas se han atrevido a observar al dramaturgo desde un ángulo tan íntimo y doméstico. Hamnet no es un biopic al uso: la película se desplaza deliberadamente del genio literario hacia el espacio privado, centrándose en Agnes, su esposa, y en la herida irreparable que deja la muerte de su hijo.
Dirigida por Chloé Zhao, la película adopta un enfoque claramente femenino —y feminista—, donde el duelo, la maternidad y la resistencia emocional articulan el relato. El resultado es un drama contenido y sensorial, más preocupado por lo que se siente que por lo que se explica.

De la novela superventas a la temporada de premios
La película adapta la celebrada novela homónima de Maggie O’Farrell, un fenómeno editorial que ya proponía releer la figura de Shakespeare desde la pérdida familiar. En pantalla, esa idea se traduce en una puesta en escena delicada y envolvente, sostenida por dos interpretaciones de altísimo nivel: Paul Mescal y, sobre todo, Jessie Buckley.
Su recorrido por festivales y premios no ha hecho más que confirmar las expectativas. Hamnet ha ganado dos Globos de Oro clave —Mejor película dramática y Mejor actriz dramática—, además del Premio del Público en Toronto y en la Semana de Cine de Valladolid. Buckley, por su parte, ha sumado también el Critics’ Choice a su ya impresionante cosecha.

Una unanimidad crítica poco habitual
La recepción crítica ha sido prácticamente unánime. Luis Martínez (El Mundo) la define como “obra maestra sin más”, destacando el “trabajo irrefutable” de Buckley. The Hollywood Reporter la califica de “preciosa y catártica, mientras que David Ehrlich asegura que la experiencia “se siente como enamorarse o convertirse en padre”. Desde Vulture lanzan una advertencia clara al espectador: es una película devastadora, emocionalmente demoledora.
Una cita imprescindible en la gran pantalla
Por su ambición artística, su cuidada producción y la intensidad emocional que despliega, Hamnet se revela como una experiencia pensada para la sala de cine. Se estrena en España el 23 de enero y apunta, desde ya, a convertirse en uno de los primeros grandes acontecimientos cinematográficos del año. Una película que no solo se ve: se queda.
Fuente: SensaCine.