La animación stop-motion es un desafío para cualquier estudio. Incluso para Aardman, pioneros en este arte desde hace décadas. Pero ¿qué pasa cuando decides traer de regreso a un villano famoso porque no puede pronunciar ni una palabra, y apenas mueve parte de su rostro mientras suele solo estar allí, parpadeando?
“Ha sido uno de los mayores desafíos de toda la película”, le dijo hace poco Nick Park a Inverse sobre la decisión de traer de regreso a Feathers McGraw, el villano de la segunda salida de Wallace & Gromit en The Wrong Trousers, décadas después. Hoy Wallace & Gromit está disponible por streaming en Netflix en todo el mundo. “Por lo menos, Gromit logra fruncir la frente. Entiende ideas con mayor claridad. Todo tiene que ver con la simpleza de los movimientos deliberados y leves de Feathers, como el parpadeo. Es minimalismo en serio”.
Arte y técnica, más allá de cualquier otra cosa
Park explica que Wallace & Gromit ya tiene experiencia con los personajes silenciosos ya que la segunda mitad de este dúo es un perro que no habla. Pero Gromit sí logra expresar cosas: mueve las orejas, sus ojos son como los de otros personajes humanos, gesticula, y tiene manos, pies y hasta mueve el cuello. Por otra parte, Feathers es un diminuto pingüino estilizado (ocasionalmente se disfraza de gallo). Sus ojitos son muy pequeños y todo su cuerpo tiene forma de botella. Si quiere usar el lenguaje corporal, tiene aletas con movimientos limitados. De otro modo necesita mover el cuerpo entero. Pero en Wrong Trousers y en Vengeance Most Fowl resulta siempre encantador, a veces siniestro, y logra comunicarse muy bien con el público.
A pesar de que han pasado más de tres décadas desde su aparición en las pantallas, las técnicas que ha usado Park (y el hoy co-director Merlin Crossingham) para que Feathers se sienta casi como cualquier otro personaje de Wallace & Gromit siguen siendo las mismas. “Usamos movimientos de cámara y sonidos”, explica Crossingham. “Es un personaje muy cinematográfico porque usamos todos estos trucos que lo convierten en el héroe/villano al que todos aman detestar”.
Cuantas más cosas cambien, tantas más seguirán siendo las mismas. En el caso de Wallace & Gromit, y de Aardman en general, todo tiene que ver con la atemporalidad del arte de esta clase de animación manual tradicional. “Cuando se estrenó Toy Story en los años 90, un estudio como el nuestro, pensamos que no nos quedaría mucho tiempo. Pero seguimos adelante. Siempre que cuentes buenas historias y los personajes sean atractivos, todo se resumirá a la técnica y nada más”.
Tantos años después Feathers sigue siendo tan atractivo como siempre. Con los mismos trucos de siempre.
Wallace & Gromit: Vengeance Most Fowl , ahora por Netflix.