La corriente de El Niño más potente que se haya registrado sigue aumentando su fuerza y sus efectos se sienten en todo el mundo. En la selva tropical del Amazonas la temporada de incendios forestales comenzó con violencia.
En septiembre los satélites detectaron un marcado aumento en la actividad del fuego y las emisiones de humo en el centro y este de la Amazonia, según la NASA. La región que se incendia se extiende desde la selva que rodea las ciudades de Manaos y Santarém, en Brasil, hasta la desembocadura del río Amazonas.
Los datos del sistema de vigilancia y monitoreo del Amazonas de Brasil muestran que en el estado de Amazonas había ya 1.679 incendios en las primeras dos semanas de octubre, 253% más que en el mismo período del año pasado, según Reuters. El 12 de octubre el satélite Aqua de la NASA captó imágenes de humo proveniente de incendios a ambos lados del río, y que cubría Manaos, capital del estado de Amazonas.
Ese día las autoridades de la ciudad informaron sobre la muy mala calidad del aire, con materia particulada en valores superiores a los 135 microgramos por metro cúbico. La riesgosa situación obligó a los residentes a usar mascarillas, y se cerraron las escuelas en tanto que el municipio suspendió la actividad de los empleados en forma presencial.

Según Douglas Morton, científico en sistemas de la Tierra en el Centro De Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, los incendios cercanos a Santarém y Manaos forman parte de una cascada de incendios en los trópicos que acompaña a los efectos del patrón de lluvias de El Niño. De hecho, muchas de las selvas que se incendiaron durante El Niño de 2023 y 2015 hoy están en llamas otra vez.
“Es impactante y frustrante que ocurra lo mismo de nuevo” declaró Morton. “Dada la intensidad de este El Niño, realmente es el año en que la gente debe evitar las quemas”.
El Niño atrasa las lluvias en el Amazonas
La investigación de Morton muestra que El Niño impulsa un patrón pantropical de incendios forestales que comienza a lo largo del ecuador, con sequías e incendios de turba en Indonesia, seguidos por la actividad creciente en el centro y este del Amazonas.
Es, precisamente, lo que está sucediendo. Indonesia ha sufrido sequía, incendios y humo desde agosto, según la NASA. “Ahora en el Amazonas vemos el segundo dominó en esta cascada”, dijo Morton.
Cada año, la estación seca del Amazonas que suele llegar a su pico en agosto y septiembre, se corresponde con un aumento en la actividad de los incendios forestales porque el paisaje favorece la ignición. En octubre las lluvias suelen traer alivio, pero El Niño suele retrasar el inicio de la temporada de lluvias y así se exacerba el daño causado por los incendios, como vemos ahora.
Morton cree que los incendios en torno a Manaos y Santarém seguirán hasta que finalmente lleguen las lluvias en diciembre o enero. La agencia meteorológica de Brasil había predicho en agosto que se atrasaría la estación de las lluvias, urgiendo a los gobiernos para que se prepararan pero hay otros factores además de El Niño que aportan a la crisis actual.
La actividad humana
Hoy, informa la AP, las autoridades de Brasil investigan si algunos de los incendios recientes fueron intencionales. “Hay indicaciones de que hubo un esfuerzo premeditado” por iniciar incendios, le dijo a AP el Ministro de Medio Ambiente de Brasil, João Paulo Capobianco.
No se sabe quién inició los incendios, ni por qué, pero cuando Capobianco sobrevoló las áreas incendiadas con autoridades ambientales esta semana, vieron incendios en áreas protegidas, dispuestos en un patrón geométrico, lo que sugiere que fueron deliberados.
“Casi todos los focos de ignición en la región tienen su causa en la actividad humana, principalmente para renovar pasturas o limpiar terrenos”, le dijo a AP Ane Alencar, directora de ciencias del Instituto de Investigaciones Ambientales del Amazonas, organización sin fines de lucro de Brasil. “Durante los períodos de grandes sequías, estas quemas pueden propagarse”.
Shane Coffield, científico de investigación de la Universidad de Maryland en el Goddard de la NASA, el análisis de las observaciones satelitales indica que en la región de Santarém solamente hay entre 50 y 70 incendios sin control.
La actividad humana también exacerbó los incendios en el Amazonas con el cambio climático. El año pasado los investigadores hallaron evidencia que sugiere que la selva tropical está cambiando a un clima hiper tropical, con calor extremo sin precedentes y condiciones de sequía.
Para 2100 la selva podría pasar unos 150 días al año en condiciones de sequía y calor, lo que potencialmente causará la muerte masiva de árboles, según predicen.
El Niño esta vez se desarrolla con fuerza, sumado al calentamiento causado por la actividad humana, y eso nos brinda un vistazo de cómo será el clima futuro del Amazonas.