La selva del Amazonas a menudo se conoce como “los pulmones del planeta”, y hoy se encuentra en un momento difícil debido a la deforestación y al cambio climático A eso se suma otro riesgo, y los científicos muestran preocupación porque el esencial ecosistema podría llegar a un punto crítico.
Cada vez aumentan más las probabilidades de que esta corriente de El Niño que llegó en junio sea la más potente que se haya registrado. Los últimos pronósticos muestran que las temperaturas de la superficie del mar en el Océano Pacífico ecuatorial superarían picos de unos 4°C en diciembre, rompiendo récords anteriores y sobrecargando las temperaturas globales. El Niño altera los patrones del clima en todo el planeta y en el Amazonas suele empeorar las sequías e incendios forestales. Cuanto más potente sea la corriente de El Niño más probabilidades hay de que se produzcan estos fenómenos.
En un artículo publicado en Nature los investigadores expresan preocupación porque este evento lleve a la selva amazónica a “un punto de inflexión”, umbral en el que la sequía, los incendios forestales y la muerte de los árboles causen un colapso en el ecosistema que podría llevarlo a transicionar hacia una sabana degradada. Sería devastador, no sólo para las comunidades de la región, para la biodiversidad y los patrones del clima, sino para todo el planeta porque el Amazonas almacena carbono en cantidades equivalentes a 15 a 20 años de emisiones globales de CO2.
El ecosistema al borde
El punto de inflexión de la cuenca del Amazonas hace tiempo es tema de debate en la ciencia. Si bien en general los expertos concuerdan en que las presiones de la actividad humana podrían empujar al sistema hacia el colapso, sigue habiendo preguntas en cuanto a los tiempos, las circunstancias y la extensión de ese colapso.
Un estudio que se publicó en mayo sugiere que la actividad humana ya destruyó alrededor del 17% de la selva, aunque las extremas sequías de las últimas décadas podrían llevar la cifra al 38%. Mientras tanto, la temperatura del aire en superficie en todo el mundo aumentó 1,4°C desde la era preindustrial.
“No estamos demasiado lejos”, le dijo a Nature News Nico Wunderling, modelador de sistemas terrestres de la Universidad Goethe de Frankfurt, Alemania, quien encabezó el estudio publicado en mayo.
Los pronósticos sobre El Niño son cada vez más negativos, y hay investigadores que creen que esta podría ser la gota que colma el vaso, pero todo dependerá de la potencia que finalmente tenga.
El costo de las súper corrientes de El Niño
En anteriores corrientes potentes de El Niño se pusieron a prueba los límites de la cuenca del Amazonas, ya que hubo daños que se sumaron a la destrucción causada por la deforestación y el cambio climático. Las sequías dieron lugar a incendios forestales que devoraron más de 18 millones de hectáreas en 2024, superficie mayor que la de California.
Un estudio que se publicó en marzo indica que es probable que hoy estén recuperándose grandes porciones de lo que ocurrió entonces, y los investigadores predicen que menos del 50% de las áreas afectadas se recuperará antes de que hayan pasado siete años de las sequías de 2023-2024.
“Nuestros resultados destacan la creciente vulnerabilidad de las selvas amazónicas ante los extremos climáticos cada vez más intensos impulsados por los eventos de El Niño y el cambio climático antropogénico, lo que brinda evidencia de que estas selvas están cerca del límite de su espacio funcional preindustrial”, indica el estudio.
Bernardo Flores, especialista en resiliencia amazónica del Instituto Juruá de Manaos, Brasil, le dijo a Nature News que cuando se incendia una porción de la selva, seguirá siendo inflamable durante décadas.
“Si siguen siendo cada vez más potentes las corrientes de El Niño, la preocupación aumentará también. El área de selva inflamable crece y crece, y puede crecer exponencialmente”, afirmó.
El Amazonas ha sobrevivido a 65 millones de años de variabilidad climática, pero el impacto combinado de la deforestación, el calentamiento global y una potencial corriente de El Niño sin precedentes podría alterar la selva amazónica de manera irreversible, además de exacerbar el cambio climático. Como nunca antes resulta importante actuar para reducir las emisiones de carbono, las actividades que degradan las selvas, y para prevenir los incendios forestales en esta región.