[Traducción parcial del artículo original en inglés – ver al pie]
El fantasma del moho persigue a Regina.
Ha encontrado moho en el armario de la ropa, detrás del refrigerador, y alrededor de la tina de baño durante los últimos dos años. Fue después de que la máquina lavaplatos inundara su apartamento de Asheville, Carolina del Norte.
El problema se agravó después del huracán Helene. El agua de lluvia ingresó en el dormitorio de su hijo en el tercer piso, en los Apartamentos Evergreen Ridge, y deformaron la pared. Tras la tormenta de 2024 empezaron a aparecer manchas de color marrón en la ventana, y se aflojaba el material que rodea a la pared. En el verano pasado su equipo de aire acondicionado dejó de funcionar, y le preocupó que el aire cálido y húmedo empeorara el problema. Su hijo ya tuvo en el pasado una reacción alérgica al moho, incluyendo picazón de los ojos y tos, y la preocupación le impide dormir. Ha limpiado cada semana todo el apartamento, pero las esporas vuelven a aparecer. Trabaja como enfermera y es madre soltera, por lo que siente que el daño sigue avanzando y poco es lo que ella podría hacer.
“Se están destruyendo los armarios y alacenas de mi casa”, dijo. Regina no quiere que se publique su nombre verdadero. Nos muestra el cuarto de baño y dice: “Puedes tocar la pared y verás que se desprende material. Todo eso es debido al daño causado por el agua, claro está”.
Todo el complejo de viviendas presenta señales de moho y daño causado por el agua. Se trata de construcciones de hace casi un siglo, que antes albergaba al hospital del Departamento de Asuntos de Veteranos. Los habitantes del lugar atribuyen gran parte de los daños a tuberías con filtraciones, pero el huracán Helen lo empeoró todo. A pesar de que el terreno donde está el complejo está elevado para evitar inundaciones, dicen que ingresaron más de 30 cm. de agua a los apartamentos por las ventanas que dan al oeste. En uno de los pasillos las paredes están de color negro y se desprende material. Eso ya sucedía antes de Helene, pero todo empeoró desde entonces. Lo mismo sucede con el cielorraso de la recepción del edificio, que cedió bajo e peso del agua. Todo el edificio huele a moho, lo mismo que los apartamentos. Son tres edificios los que componen el complejo, y en muchos apartamentos los inquilinos son personas mayores, gente con discapacidades, y familias con niños pequeños.

Los propietarios, Shadow Ridge Associates, y uno de los administradores del complejo, se negaron a hacer comentarios todas las veces que se les requirió.
Un enemigo invisible que prospera en silencio
El moho es un tipo de hongo que necesita de la humedad y el calor. Justamente las condiciones que describen los que viven en Evergreen Ridge. En el exterior, el moho no suele ser perjudicial. Está en el suelo y las esposas flotan en el aire, sin que lo notemos. Pero si se infiltra en las viviendas, prospera cuando la humedad relativa es de más del 70% y las temperaturas varían entre los 15|C y los 26°C, condiciones ideales para las personas.
Tras las lluvias e inundaciones que hubo últimamente en el sudeste, el moho se está volviendo difícil de eliminar. El cambio climático y sus impactos, con más lluvias, más inundaciones, más calor y humedad, crean el laboratorio perfecto para que el moho se reproduzca, exponiendo a más y más gente a su impacto sobre la salud.
Pero a pesar de su prevalencia, hay mucho desconocimiento respecto del moho. Resulta costoso evitarlo y reparar los daños, los servicios de salud pública no parecen preocuparse, mientras los códigos de edificación y los reglamentos de seguridad en las viviendas parecen ir por detrás de un problema que ya no se limita sólo al período posterior a un desastre. Las condiciones ideales para el moho siguen allí, y todo eso parece estar en una zona gris en el conocimiento del público y en las políticas estatales y federales.
La preocupación de Regina por la salud hizo que cancelara su contrato de renta en el mes de diciembre. Ahora paga más por el lugar que habita, pero dice que la paz mental lo vale.
Tras el huracán Helen los científicos de la Universidad Duke vieron que había una oportunidad para obtener más información sobre el moho. El equipo llamado Grupo de Inestigación sobre Clima y Hongos de Duke, CLIF, recorrió los edificios inundados de Black Mountain, Carolina del Norte, justo en las afueras de Asheville, y recolectaron muestras de aire y residuo de las paredes. La inundación había alcanzado los 8 metros y dejó una niebla que llenó las viviendas y lugares de trabajo. Los residentes del lugar empezaron a tener dolores de cabeza, tos, y problemas respiratorios.
Los investigadores suelen encontrar moho común de interior como penicillium o aspergillus tras una inundación, pero hay innumerables especies con diferentes impactos en la salud humana. Los organismos producen diversas sustancias, y algunas, las micotoxinas, permanecen estables en el ambiente en tanto que otras, los compuestos orgánicos volátiles, desaparecen rápidamente. En ambos casos, pueden afectar los pulmones, el hígado y los riñones, pero los volátiles no han sido tan estudiados como los estables.
El modo en que afectan a las personas depende de más factores también, como su extensión o la ventilación del espacio o las condiciones preexistentes. En casi todos los adultos sanos el moho causará síntomas leves pero en los niños y adultos mayores o las personas con problemas respiratorios, problemas inmunes, la irritación y la infección pueden resultar graves y persistentes.
“Para quienes tienen asma, por ejemplo, las sustancias que producen los hongos empeoran los síntomas. Estamos intentando entender de qué manera”, dijo Asiya Gusa, del área de microbiología de la Universidad Duke.
Los factores ambientales también tienen un rol importante. No solo el calor agravará el moho, sino la inundación porque lo que antes crecía en las orillas de los ríos, en los árboles u otros lugares del exterior, ahora está en el interior.

Además de su trabajo después de Helene Gusa también estudia afecciones de larga data como la “tos de Katrina”, un conjunto de síntomas respiratorios que incluyen tos seca y congestión nasal en los residentes de Louisiana después del huracán Katrina.
Se requiere más que conocimiento experto en microbiología. Hacen falta ingenieros y arquitectos para entender cómo el moho afecta a las estructuras, probando materiales de construcción resistentes al mozo, y analizando el ADN de los hongos y sus emisiones químicas. Por eso el equipo CLIF es multidisciplinario. “En cuanto a la ciencia, nuestra visión es más de túnel”, pero al trabajar en conjunto el equipo puede relacionar la inundación, las condiciones del edificio, el crecimiento de los hongos, y la salud humana, algo que no se lograría con una sola disciplina.

Gusa dijo que el equipo sigue estudiando los hongos hallados en Black Mountain y que hasta ahora identificaron 65 especies de variedades comunes, como el aspergillus y ejemplos micotóxicos como penicillium citrinum. Lo próximo, dice, será determinar si las especies son igual de peligrosas si crecen en diferentes materiales de construcción. “Buscamos probar si estos ‘hongos oportunistas’ son resistentes a las drogas antifúngicas que se usan para tratar enfermedades”, indicó en uno de sus e-mails.
Los resultados de las pruebas podrían brindar una idea mejor de los riesgos del moho para la salud humana, y el rol del cambio climático en su propagación. Cuando Gusa estudió los criptococos, que pueden afectar el cerebro de los que están inmunocomprometidos, encontró que aumentaba el umbral de calor para el hongo. “Su capacidad para cambiar su ADN y adaptarse es mucho mayor cuando se los encuentra a temperaturas más elevadas”, afirmó.
El siguiente desafío estará en traducir todo eso a la salud pública. Las agencias como la de Protección Ambiental reconocen los riesgos generales, pero todavía no hallan respuestas definitivas a preguntas como cuáles son los tipos de moho que más afectan a la salud, y bajo qué condiciones.
Más información en el artículo original en inglés. El artículo se publicó originalmente en Grist at https://grist.org/health/in-a-hotter-wetter-south-theres-a-health-crisis-spreading-inside-the-walls/. Grist es una organización informativa sin fines de lucro dedicada a artículos de soluciones climáticas y un futuro más justo. Visite Grist.org.