Durante el siglo XX, la humanidad asistió a un salto histórico en la longevidad gracias a la caída de la mortalidad infantil y al progreso médico. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences advierte que ese ritmo ya no volverá a repetirse. Analizando datos de 23 países de altos ingresos, los científicos constatan que el crecimiento de la esperanza de vida se ha ralentizado de forma clara.
Un siglo de avances irrepetibles
Entre 1900 y 1938, la expectativa de vida en los países desarrollados pasó de 62 a 80 años. El salto, equivalente a cinco meses y medio por generación, fue posible por las vacunas, los antibióticos, la mejora en la higiene y la rápida reducción de la mortalidad infantil. Ese “milagro demográfico” supuso un cambio sin precedentes en la historia de la salud global.

La desaceleración desde mediados del siglo XX
El equipo liderado por Héctor Pifarré i Arolas, de la Universidad de Wisconsin-Madison, comparó cohortes posteriores y encontró que el incremento se redujo a apenas 2,5-3,5 meses por generación para quienes nacieron entre 1939 y 2000. En palabras de José Andrade, del Instituto Max Planck: “Pronosticamos que quienes nacieron en 1980 no llegarán a los 100 años, en promedio”.
Las razones del freno en la longevidad
El estudio identifica un motivo principal: la mortalidad infantil ya es mínima en los países ricos, por lo que no se puede repetir el mismo salto de principios de siglo. Hoy las mejoras en longevidad dependen casi exclusivamente de prolongar la vida adulta y especialmente la de las personas mayores, donde los avances médicos son más lentos y complejos.

Consecuencias sociales y económicas
El hallazgo tiene un impacto directo en políticas públicas. Sistemas de salud, regímenes de pensiones y programas sociales deberán adaptarse a un escenario donde los aumentos de longevidad son menores. Además, obliga a replantear decisiones individuales: planes de jubilación, ahorro y expectativas vitales deben ajustarse a un futuro donde vivir más de un siglo no será la norma.
Un aviso para el futuro
Aunque el estudio no descarta que avances médicos disruptivos puedan cambiar el panorama, sus autores subrayan que, con los datos actuales, el techo de la longevidad parece haberse alcanzado en las sociedades de altos ingresos. En palabras del informe: “Si la esperanza de vida aumenta más lentamente, gobiernos y ciudadanos tendrán que recalibrar sus expectativas de futuro”.
Fuente: Infobae.