En noviembre de 2025 un cometa empezó a desintegrarse en pedazos tras un encuentro cercano y ardiente con el sol. Quiso el destino que el telescopio espacial Hubble estuviera observando al cometa cuando se hizo añicos, y su muerte quedó registrada en una serie de imágenes.
“A veces la mejor ciencia se da por accidente”, declaró John Noonan, profesor de investigación en el Departamento de Física de la Universidad Auburn de Alabama, e investigador en este evento. “El cometa se observó gracias a que nuestro cometa original no estaba a la vista debido a algunas limitaciones técnicas nuevas después de que ganáramos la propuesta. Teníamos que encontrar un nuevo objetivo, y justo cuando lo estábamos observando se rompió. Es algo que tiene muy, muy pocas probabilidades de suceder”. Las observaciones del Hubble se detallan en un trabajo publicado en Icarus.

Se rompió en pedazos
El cometa C/2025 K1 (ATLAS) o K1 en su forma abreviada, se detectó en mayo de 2025 como cometa de período extenso con origen en la nube Oort. El cometa se dirigía hacia el sol y su acercamiento máximo a nuestra estrella central sería el 8 de octubre de 2025, cuando estaría a 49 millones de kilómetrosl.
El perihelio del cometa, su mayor acercamiento a la estrella, estaba dentro de la órbita de Mercurio, casi un tercio de la distancia que hay entre la Tierra y el sol. Durante el perihelio el cometa se calienta intensamente y su estrés llega al máximo, por lo que los cometas como el K-1 suelen romperse poco después de su encuentro con el sol.
El cometa K1 fue uno de los desafortunados, y no sobrevivió a su perihelio. Se desintegró. El equipo que captó y analizó las imágenes no supo que el cometa había empezado a fragmentarse hasta que el Hubble comenzó a enviar las capturas. “Estaba mirando los datos y vi que en las imágenes ahora había cuatro cometas en lugar de uno solo. Supimos entonces que se trataba de algo especial”, dijo Noonan.
En una serie de imágenes captadas en noviembre de 2025, un mes después del máximo acercamiento del cometa al sol, el Hubble captó cómo el K1 se fragmentaba en cuatro pedazos, cada uno con su coma o “cola”. “Lo irónico es que justo cuando estábamos estudiando un cometa, se rompió delante de nuestros ojos”, declaró Dannis Bodewitz, profesor del Departamento de Física de la Universidad Auburn e investigador principal del trabajo.
Instantáneas del cometa
Gracias a la precisión del Hubble el telescopio pudo resolver con claridad cada uno de los fragmentos, mientras los observatorios basados en Tierra los veían como brillantes manchones borrosos.
El equipo calcula que el K1 empezó a desintegrarse unos ocho días antes de que el Hubble empezara a tomar fotos de lo sucedido. El Hubble captó tres imágenes de 20 segundos desde el 8 de noviembre al 10 de noviembre de 2025, y durante ese período también se partió uno de los trozos más pequeños del K1.
“Nunca antes había captado el Hubble la fragmentación de un cometa con tal claridad y en el momento justo. Casi siempre logramos ver algo así después de unas semanas, o un mes más tarde, pero en este caso fueron solo unos días”, dijo Noonan. “Esto nos dice algo muy importante sobre la física de lo que sucede en la superficie del cometa. Tal vez estemos viendo la escala de tiempo que toma la formación de una capa de polvo sustancial que el gas luego podría eyectar”.
Ahora el cometa no es más que una cantidad de fragmentos, a 400 millones de kilómetros de la Tierra, que se alejan del sistema solar y nunca regresarán. “La fortuita observación del K1 por parte del telescopio Hubble nos ayudará a entender por qué algunos cometas de largo período se rompen, dándonos una primera mirada a su interior”, declaró Colin Snodgrass, profesor de la Universidad de Edimburgo, Escocia, y coautor del trabajo.