Saltar al contenido

El truco del universo: por qué algunas galaxias se alejan más rápido que la luz sin romper las leyes de Einstein

Aunque parezca imposible, hay galaxias que se alejan de la Tierra a velocidades superiores a la de la luz. Sin embargo, esto no viola la relatividad. Scientific American explica que no son las galaxias las que viajan tan rápido, sino el propio espacio el que se expande bajo sus pies cósmicos.

A simple vista, la idea desafía toda lógica: si nada puede moverse más rápido que la luz, ¿cómo es posible que algunas galaxias lo hagan? La respuesta no está en una trampa matemática, sino en una propiedad extraordinaria del cosmos. El espacio mismo —el tejido donde habita todo— puede expandirse, estirarse y separar mundos enteros sin que se infrinja ninguna ley física.


Cuando el espacio se estira más rápido que la luz

El universo, según la teoría de la relatividad general de Einstein, no es estático. Desde el descubrimiento de Edwin Hubble a comienzos del siglo XX, sabemos que las galaxias se alejan unas de otras porque el espacio mismo se expande. Pero esta expansión no se parece al movimiento habitual de un objeto: no implica que las galaxias “viajen” a través del espacio, sino que el espacio entre ellas se alarga.

Así, aunque dos puntos distantes del universo puedan separarse a una velocidad mayor que la de la luz, ninguno está rompiendo el límite cósmico establecido por la relatividad especial. Ese límite solo se aplica a cuerpos que se mueven dentro del espacio, no al propio espacio expandiéndose.

En términos simples: la luz sigue siendo la más rápida dentro de su entorno local, pero el escenario donde se mueve —el universo— puede crecer a un ritmo que supere su avance.

El truco del universo: por qué algunas galaxias se alejan más rápido que la luz sin romper las leyes de Einstein
© mattiaverga – Pixabay

Movimiento local versus expansión cósmica

En escalas pequeñas, como dentro de galaxias o sistemas estelares, las leyes clásicas de la relatividad se mantienen intactas: ningún objeto puede desplazarse por el espacio a más de 299.792 km/s. Sin embargo, a escalas cósmicas, la expansión del universo actúa de manera diferente.

El fenómeno se mide mediante la constante de Hubble, que describe el ritmo al que se expanden las distancias cósmicas. Cuanto más lejos se encuentra una galaxia, mayor es la velocidad aparente a la que se aleja. A distancias suficientemente grandes, esta velocidad de recesión puede superar la velocidad de la luz sin infringir ninguna ley: es el espacio entre ambas lo que crece.

Este concepto ayuda a entender por qué el universo observable tiene un límite. Más allá de cierto punto, la luz de las galaxias lejanas nunca podrá alcanzarnos, ya que el propio espacio se expande más deprisa de lo que los fotones pueden recorrer.

El truco del universo: por qué algunas galaxias se alejan más rápido que la luz sin romper las leyes de Einstein
© sl1990 – Pixabay

Luz del pasado y el horizonte del universo

Aun así, los astrónomos logran observar galaxias extremadamente lejanas. ¿Cómo es posible? Porque la luz que hoy recibimos partió de ellas cuando todavía estaban dentro de nuestro horizonte observable. Desde entonces, la expansión ha seguido estirando el espacio y alargando sus longitudes de onda, fenómeno conocido como corrimiento al rojo (redshift).

Cuando esa luz llega, lo hace con una firma deformada que nos cuenta cómo era el universo hace miles de millones de años. Pero hay un límite: existe una frontera cósmica —el horizonte observable— más allá de la cual ninguna señal podrá llegar jamás, porque el espacio entre nosotros y esas regiones se expande más rápido que la luz.


Un universo que nunca podremos ver completo

Esta paradoja aparente —galaxias que se alejan más rápido que la luz sin moverse realmente— redefine nuestra comprensión del cosmos. Nos recuerda que el universo no solo contiene materia, sino también espacio dinámico, un escenario que se estira y cambia con el tiempo.

Más allá de nuestro horizonte cósmico hay regiones que nunca conoceremos. No porque la física lo prohíba, sino porque el universo mismo se aleja de nosotros más deprisa de lo que la luz puede contarlo.
En esa frontera silenciosa, el cosmos sigue expandiéndose… y el misterio crece con él.

Fuente: Infobae.

También te puede interesar