Con ocho nominaciones, Valor sentimental, dirigida por Joachim Trier, partía como una de las grandes favoritas de la 83ª edición de los Globos de Oro, celebrada en la madrugada del lunes 12 de enero de 2026. No tardó en confirmarlo: uno de los primeros premios de la noche fue para Stellan Skarsgård, que se alzó con el galardón a Mejor actor de reparto.
Para Skarsgård, este reconocimiento tiene un sabor especial. Es su segundo Globo de Oro, tras el que ganó en 2020 por su aclamado trabajo en la miniserie Chernobyl. Y llega, además, en un momento vital en el que el propio actor reconoce que no esperaba volver a subir a un escenario de este calibre.

“Pensaba que era demasiado mayor”
Visiblemente emocionado, el intérprete sueco confesó durante su discurso que no se veía en esta situación: “No estaba preparado para esto, porque pensaba que era demasiado mayor”. Unas palabras que resonaron con fuerza en una industria que rara vez celebra el talento sénior con este entusiasmo.
Skarsgård quiso dedicar el premio a su familia, y especialmente a su esposa, Megan Everett, a quien definió como su “apoyo incondicional”. Cabeza de una auténtica dinastía interpretativa —es padre de Alexander Skarsgård, Bill Skarsgård, Gustaf Skarsgård y Valter Skarsgård—, el actor no dudó en reconocer la influencia de sus hijos incluso en su trabajo.
“Interpreto a un padre que es un mal padre, y mis hijos me han explicado muy bien lo que es ser un mal padre”, bromeó ante el público, arrancando risas y aplausos.
Un papel lleno de matices
En Valor sentimental, ganadora del Gran Premio del Jurado en la 78ª edición del Festival de Cannes, Skarsgård interpreta a Gustav Borg, un cineasta que abandonó a su familia cuando sus hijas eran adolescentes. Tras la muerte de su exesposa, regresa con la intención de rodar una nueva película y quiere que una de sus hijas, Nora —actriz profesional—, protagonice el proyecto.
El personaje, cargado de contradicciones, culpa y egocentrismo, ha sido uno de los trabajos más elogiados del actor en los últimos años. Para Skarsgård, el éxito del filme tiene un valor añadido: “Es una pequeña película noruega, sin dinero para publicidad, y que aun así pueda ser vista de esta manera por el mundo es algo extraordinario”.

Una defensa apasionada del cine en salas
Uno de los momentos más celebrados del discurso llegó cuando Skarsgård aprovechó el micrófono para reivindicar la experiencia cinematográfica tradicional. “Ojalá la vean en el cine”, afirmó. “Son una especie en extinción. Un cine, con las luces apagándose, compartiendo el pulso con otras personas… eso es mágico. El cine debería verse en los cines”.
Un alegato sincero y contundente que conectó con muchos profesionales presentes en la gala.
Una victoria frente a grandes nombres
Skarsgård se impuso en una categoría especialmente competida, superando a Benicio del Toro (Una batalla tras otra), Jacob Elordi (Frankenstein), Paul Mescal (Hamnet), Sean Penn (Una batalla tras otra) y Adam Sandler (Jay Kelly).
A los 74 años, Stellan Skarsgård no solo suma un nuevo premio a una carrera imponente, sino que demuestra que el cine —como él mismo— todavía tiene mucho que decir cuando se le da el espacio adecuado.
Fuente: SensaCine.