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El volcán dormido que no deja de temblar: ¿qué está pasando bajo el monte Rainier?

Una inesperada serie de terremotos sacude las entrañas del monte Rainier, en el mayor enjambre sísmico en más de una década. Aunque los expertos descartan peligro inmediato, el fenómeno está siendo vigilado minuto a minuto. ¿Se avecina algo o solo es un susurro del subsuelo?

En los paisajes tranquilos del noroeste del Pacífico, un volcán cubierto de glaciares ha empezado a vibrar con fuerza inusitada. El monte Rainier, una presencia imponente cerca de Seattle, está registrando la mayor secuencia de pequeños terremotos en años. ¿Es esto una señal de alarma o parte del ciclo natural del gigante?


Un enjambre sísmico que rompe récords

El volcán dormido que no deja de temblar: ¿qué está pasando bajo el monte Rainier?
© Angelo_Giordano – Pixabay

Desde el 8 de julio, el monte Rainier ha sido epicentro de cientos de temblores en lo que los científicos llaman un “enjambre sísmico”. Estos eventos comenzaron en plena madrugada y se repiten con frecuencias que llegan a varios por minuto. El más fuerte hasta ahora apenas alcanzó una magnitud de 1.7, lo cual es demasiado bajo para causar daños o siquiera ser percibido en la superficie.

Todos los movimientos se producen entre los 1,9 y los 6 kilómetros de profundidad, una zona donde los procesos geológicos del volcán suelen manifestarse sin afectar directamente a la población.

Pese al aumento de actividad, los expertos del USGS (Servicio Geológico de Estados Unidos) han mantenido la alerta volcánica en nivel Normal, y el código de color para la aviación permanece en Verde. Esto indica que el volcán no muestra signos de erupción inminente y que la actividad registrada forma parte de su comportamiento típico.


Un fenómeno habitual en un gigante silencioso

Ubicado a unos 96 kilómetros de Seattle, el monte Rainier es un estratovolcán activo que domina el horizonte de la Cordillera de las Cascadas. Con sus glaciares y sus 4.392 metros de altura, es uno de los volcanes más vigilados de Norteamérica. Lo habitual es que registre unos 9 terremotos al mes, pero estos enjambres —conjuntos de temblores sin un sismo principal— suelen darse una o dos veces al año.

A diferencia de las réplicas, los enjambres no siguen un terremoto fuerte. Se producen por el movimiento de fluidos subterráneos o por la interacción con antiguas fallas geológicas. El anterior episodio importante fue en 2009, cuando se detectaron más de 1.000 temblores, el mayor de ellos de magnitud 2,3.


Vigilancia constante y sin alarmas

Actualmente, el enjambre está siendo monitoreado por la Red Sísmica del Pacífico Noroeste, que analiza en detalle cada pequeño movimiento. Esta labor, conocida como localización, permite precisar el origen, profundidad y magnitud de los sismos para detectar cualquier cambio que pudiera anticipar una evolución preocupante.

Por ahora, los expertos insisten: no hay signos de erupción. Pero el monte Rainier, como todos los volcanes activos, no deja de recordarnos que, incluso en silencio, puede hablar. Y esta vez lo está haciendo con una frecuencia que no se veía en más de una década.

Fuente: Meteored.

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