Saltar al contenido
Ciencia

El voraz apetito de un agujero negro augura el fin de su galaxia anfitriona

Las galaxias suelen volverse caóticas cuando se quedan sin combustible para formar estrellas, pero esta está desapareciendo de manera sorprendentemente silenciosa.
Por Adam Kovac Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Durante mucho tiempo, los astrónomos creyeron que las galaxias terminaban con algo cercano a una explosión cósmica, pero un reciente descubrimiento sugiere que, en algunos casos, todo lo que se obtiene es un susurro.

Utilizando el Telescopio Espacial James Webb, un grupo de científicos descubrió un agujero negro que está privando a su galaxia anfitriona de los materiales necesarios para la creación de estrellas. Si bien se sabía que los agujeros negros podían destruir estrellas individuales, una destrucción a esta escala es algo sin precedentes. Este descubrimiento podría tener enormes implicaciones para nuestra comprensión de lo que sucede con las galaxias a medida que envejecen.

Los astrónomos llegaron a esta conclusión tras observar una galaxia llamada GS-10578, apodada «Galaxia de Pablo». La observaron a través del Espectrógrafo de Infrarrojo Cercano del Telescopio Espacial James Webb, que, como su nombre lo indica, observa la luz en el rango de infrarrojo cercano.

El instrumento JWST permitió a los astrónomos medir la velocidad del gas expulsado de la Galaxia de Pablo a alrededor de 1,000 kilómetros por segundo. Las enormes nubes de gas están siendo expulsadas gracias a la fuerza de un agujero negro supermasivo.

Características e información del estudio

Esta medición por sí sola no fue innovadora. La fuerza de los agujeros negros a menudo lleva a que las galaxias expulsen gas caliente. Pero el JWST detectó un segundo tipo de gas, que era más frío y denso. Debido a que el gas no emitía luz, el equipo pudo medirlo observando cuánta luz de otras galaxias bloqueaba.

Usando esas mediciones, dedujeron que estos vientos contenían los materiales necesarios para alimentar la formación estelar. Al comparar el flujo de materia con la tasa de formación estelar, descubrieron que el flujo era mayor. Esto los llevó a creer que el agujero negro supermasivo en el centro de la galaxia estaba esencialmente matándola de hambre.

“Con base en observaciones anteriores, sabíamos que esta galaxia estaba en un estado apagado: no está formando muchas estrellas dada su tamaño, y esperábamos que hubiera una conexión entre el agujero negro y el fin de la formación estelar”, dijo Francesco D’Eugenio, investigador postdoctoral en el Instituto Kavli de Cosmología de Cambridge, quien dirigió el estudio, en un comunicado. «Sin embargo, hasta Webb, no habíamos podido estudiar esta galaxia con suficiente detalle para confirmar esa conexión, y no sabíamos si este estado apagado era temporal o permanente».

¿De dónde sale el nombre?

La Galaxia de Pablo lleva el nombre del astrofísico e investigador del Centro de Astrobiología, Pablo G. Pérez-González, quien fue uno de los científicos, junto con D’Eugenio, que describió el descubrimiento en un nuevo artículo publicado en Nature Astronomy.

Modelos previos sobre la vida útil de las galaxias predecían que, al quedarse sin material para formar estrellas, habría un efecto violento que distorsionaría su forma. Pero la Galaxia de Pablo no muestra signos de ese tipo de turbulencia. Las estrellas existentes siguen en sus órbitas como de costumbre.

«Sabíamos que los agujeros negros tienen un gran impacto en las galaxias, y quizás sea común que detengan la formación de estrellas, pero hasta Webb, no habíamos podido confirmarlo directamente», dijo Roberto Maiolino, colega de D’Eugenio en el Instituto Kavli. «Es otra manera en la que Webb es un gran avance en nuestra capacidad para estudiar el universo temprano y cómo evolucionó».

Aún quedan grandes preguntas por responder sobre por qué la Galaxia de Pablo ha desafiado las expectativas. Es posible que haya otra fuente de combustible para la formación de estrellas que no ha sido detectada, lo que podría explicar la falta de caos a pesar de que la galaxia parece estar muriendo de hambre. Encontrar las respuestas podría llevarnos a una nueva comprensión sobre cómo se forman las galaxias y qué le espera a nuestra propia Vía Láctea cuando también entre en su forma galáctica de cuidados paliativos.

Compartir esta historia

Artículos relacionados