Elio es la originalidad de Pixar en su máxima expresión, un viaje extraordinario lleno de emotividad, maravilla y sci-fi. La directora Domee Shi y la codirectora Madelin Sharafian lograron una aventura atemporal con crecimiento y con tintes de emoción de Red, marcando un nuevo estándar para las pelis de Pixar.
Mediante el encuentro cercano del personaje principal la película se enfoca con inteligencia en la experiencia común a todos de sentirse en soledad, con un telón de fondo de imaginación que ilustra la enormidad del universo. Capta el deseo que tenemos de hallar sentido no solo en las estrellas sino ante la pérdida, que puede sentirse tan solitaria como estar perdido en el espacio. Es lo que siente Elio cuando su tía Olga lo lleva y pasa por el dolor inimaginable de haber perdido a sus padres siendo pequeño. Su trauma existencial se conjuga con su fijación obsesiva con los extraterrestres y su alejamiento de los problemas que tiene en la Tierra, incluyendo a algunos chicos que le hacen bullying, y las burlas de las que es objeto porque crea círculos en la arena. Su tía trabaja en una base militar rastreando basura espacial, y esconde su dolor dedicándose de lleno al trabajo para proveer a las necesidades de su sobrino.
Un encuentro inesperado que cambia todo
La vida de Elio da un vuelco cuando se concretan sus sueños y logra hacer un primer contacto con los aliens con un prototipo de dispositivo de radio. En ese sentido hay mucho de Amblin, con niños que corretean en la base y consiguen tecnología del gobierno para inventar aparatos cuando están aburridos. Así, elio casi hace una amistad pero desaparece justo antes de que se metan en problemas. Y a partir de allí Elio consigue todo lo que quería: es transportado al nodo del Comuniverso, alianza galáctica de las formas de vida extraterrestre más pacíficas que creen que Elio es representante de la Tierra.
Sin embargo, el encuentro con Lord Grigon, un ser dominante, lleva a Elio en una aventura que jamás podría haber imaginado y se ve obligado a defenderse contra los hostiles intentos de Grigon por unirse a la fuerza al Comuniverso. Se hace amigo del hijo de Grigon, Glordon, alejado de su padre. Elio tiene que aprender a formar un vínculo con este improbable amigo que ha hecho y se da cuenta de que hay traumas que son universales, en los humanos y también en los aliens.
La amistad entre los dos chicos de mundos diferentes es lo que hace que Elio sea tan emotiva, y eso se combina con el espectáculo de la vívida imaginación de un universo de sci-fi. Hay detalles maravillosos en la película, pero uno de los mejores gags visuales tiene que ver con los temas más amplios de la película, en una escena en la que los clones de Elio y Glordon son regresados a sus seres queridos esperando que no les detecten. Es un plan que fracasa de manera cómica cuando los guardianes reevalúan sus tristes experiencias, similares a las de los chicos. Paradójicamente ese es un momento que presenta una movida rápida a algo que en una película de Pixar se siente como poco agradable, tal vez un género que el estudio podría explorar en el futuro.

Las decisiones de Shi y el animador realmente ponen énfasis y estilizan la forma en que los personajes de Elio transmiten sus emociones con expresiones gestuales, algo que vimos ya en Red y brilla en esta película. Glordon no tiene ojos, y su inocencia me conmovió. Han evolucionado los diseños y siguen elevando la expresividad de Pixar, en tanto que la química de las voces logra transmitir los sentimientos de tristeza y amistad.
Elio lo relaciona todo, y culmina en un potente e inspirador recordatorio de que vale la pena la vida con nuestros seres queridos. Sí, te conmueve pero además te sentirás bien porque abunda la maravilla en esta película. Elio atraviesa un universo tan vasto que abruma y que se presenta hermoso pero además, difícil para cualquiera. También nos muestra que todos merecemos encontrar una comunidad a la que podamos pertenecer, sea cerca o lejos.
Elio se estrena en cines el 20 de junio.