Saltar al contenido
Juegos

Empiezas siendo nada… y terminas siendo cualquier cosa: el roguelite que convierte la evolución en caos total

Everything is Crab transforma la evolución en un experimento impredecible. Como suele señalar Kotaku, los roguelite destacan cuando rompen su propia fórmula, y aquí no se trata de avanzar… sino de descubrir en qué criatura absurda puedes convertirte en cada partida.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Durante años, el género roguelite encontró una estructura bastante clara basada en progreso, combate y repetición. Sin embargo, en medio de ese modelo tan definido empiezan a aparecer propuestas que intentan cambiar el foco por completo. Everything is Crab lo hace desde una idea tan simple como efectiva: en lugar de mejorar un personaje, el jugador altera constantemente su propia forma de existir. Lo que comienza como una pequeña criatura indefensa termina convirtiéndose en algo irreconocible, y ese proceso es justamente el corazón de toda la experiencia.

Sobrevivir no es suficiente: hay que adaptarse constantemente

El punto de partida es engañosamente sencillo. Darwin, una masa azul sin forma definida, aparece en un ecosistema donde todo puede matarlo. Al principio, la lógica es básica: evitar depredadores, alimentarse y mantenerse con vida. Pero esa estructura dura poco .

Cada enemigo derrotado y cada recurso consumido desbloquean mutaciones que alteran completamente la criatura. Brazos adicionales, alas, nuevas extremidades o combinaciones genéticas absurdas empiezan a aparecer, transformando cada partida en un experimento biológico sin control. No hay una dirección fija, y eso es lo que vuelve cada intento impredecible.

Empiezas siendo nada… y terminas siendo cualquier cosa: el roguelite que convierte la evolución en caos total
© Wario64 – X

La evolución como sistema central, no como progreso secundario

A diferencia de otros roguelite donde las mejoras son incrementales, aquí cada cambio redefine la forma de jugar. El sistema incluye más de cien mutaciones posibles, lo que permite adoptar estilos completamente distintos en cada partida .

Algunos jugadores optarán por convertirse en depredadores agresivos, dominando el entorno a través de fuerza bruta. Otros preferirán estrategias más defensivas, centradas en evasión, recolección o incluso comportamientos casi pacifistas. Esa libertad elimina cualquier sensación de camino correcto.

Adaptarse importa más que optimizar.

Un ecosistema que también evoluciona

El mundo no permanece estático. Las criaturas cambian, se vuelven más peligrosas y reaccionan al entorno de formas impredecibles. Esto obliga a ajustar constantemente la estrategia, porque lo que funciona en un momento puede dejar de ser útil minutos después .

Además, los distintos biomas —selvas, desiertos o tundras— introducen condiciones específicas que afectan directamente la supervivencia. No alcanza con evolucionar rápido. También hay que entender dónde estás.

La genética como herramienta antes de empezar

Uno de los aspectos más interesantes aparece incluso antes de iniciar cada partida. El juego permite combinar rasgos genéticos para modificar las características iniciales de la criatura, generando más de doscientas configuraciones posibles .

Esto cambia completamente la preparación. No se trata solo de reaccionar durante la partida, sino de decidir desde el inicio qué tipo de criatura querés construir.

Y aun así, todo puede salir distinto.

Un caos que construye identidad propia

Desarrollado por Odd Dreams Digital junto a Secret Mode, el juego encuentra su mayor fortaleza en algo que muchos roguelite pierden: personalidad. Su estética caricaturesca y su tono despreocupado contrastan con sistemas mucho más profundos de lo que aparentan.

La posibilidad de guardar GIFs de las criaturas creadas refuerza aún más esa identidad, convirtiendo cada partida en algo que vale la pena compartir.

Un roguelite que no quiere parecerse a otros

En un género saturado de propuestas similares, Everything is Crab intenta destacar desde otro lugar. No busca ser el más difícil ni el más técnico.

Busca ser el más impredecible.

Porque al final, la pregunta no es cuánto vas a sobrevivir…
sino en qué vas a terminar convirtiéndote antes de morir.

Fuente: Kotaku

Compartir esta historia

Artículos relacionados