Mangia

A lo largo de la historia de los videojuegos han existido t√≠tulos raros. La d√©cada de los 80 fue especialmente prol√≠fica en este aspecto con material muy dif√≠cil de definir. Con todo, hubo una obra a la que muy pocos lanzamientos le han podido hacer sombra. Se llamaba Mangia¬ī y lo iba a protagonizar una madre y su hijo.

Es posible que los 80 fueran una √©poca de grandes cambios en la industria del videojuego. El principio de la d√©cada con la Atari 2600 en miles de hogares supuso un boom de creatividad en todos los sentidos. De aquellos a√Īos podemos rescatar aut√©nticas joyas para el ic√≥nico videojuego, pero tambi√©n tomaduras de pelo o t√≠tulos que rozaban el absurdo. Incluso la propia Atari trajo consigo el g√©nero er√≥tico o ‚Äúpornogr√°fico‚ÄĚ a las consolas a trav√©s de la compa√Ī√≠a Mystique.

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S√≠, incluso de los austeros gr√°ficos de la Atari 2600 pod√≠an salir p√≠xeles que evocaban situaciones de naturaleza sexual, en algunos casos hilarantes, en otras un tanto ofensivas (el t√≠tulo de culto Beat ¬īEm & Eat ¬īEm fue posiblemente el m√°s pol√©mico de aquella generaci√≥n). Otros, como en el caso que nos ocupa, simplemente est√°n en una categor√≠a distinta.

Debemos suponer que Mangia¬ī fue el resultado de la pesadilla de un desarrollador. De otra forma no se entiende una obra que sali√≥ en 1983 para la Atari 2600. La compa√Ī√≠a Spectravideo anunciaba a bombo y platillo un t√≠tulo con la siguiente sinopsis:

Tu madre ha estado cocinando todo el d√≠a, prepar√°ndote tu plato de pasta favorito, pero nada es lo suficientemente bueno para su ni√Īo preferido. Por tanto, es justo que pongas una sonrisa en su cara, brillo en sus ojos y resplandor en su coraz√≥n. ¬ŅC√≥mo? Pues comiendo. ¬°Mangia‚Äô, mangia‚Äô ! ¬°Vamos, es bueno para ti!

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En esencia se trata de una madre que por alguna raz√≥n ha perdido los nervios con su cr√≠o. El joven deb√≠a comer los platos de pasta hasta que su est√≥mago explotaba en pantalla. En este caso al ni√Īo se le hinchaba el est√≥mago cambiando los colores de azul a amarillo y finalmente a rojo, antes de que explotara en una masa de p√≠xeles azules.

Los jugadores controlaban al ni√Īo y para evitar el fatal destino pod√≠an tirar la pasta a un gato que aparece ocasionalmente en la pantalla, o a un perro que camina en la parte inferior. Pero atenci√≥n, si la madre del cr√≠o ve√≠a que los platos de pasta iban a parar a los animales, entonces la furia se intensificaba y tra√≠a triple raci√≥n de pasta.

No tenemos ninguna duda de que con Mangia¬ī se cumple aquello de ‚Äúya no los hacen como antes‚ÄĚ. Un t√≠tulo que tiene el honor de obtener una calificaci√≥n de 10 (incre√≠blemente raro) por la revista de la compa√Ī√≠a Atari Age.