Fuggerei es como una ciudad dentro de otra. Entrar a visitar este pequeƱo barrio de Augsburgo, en Alemania, cuesta cuatro euros. Vivir en una de sus casitas o apartamentos cuesta unos 88 cƩntimos de euro... al aƱo. El precio de los alquileres en esta zona no ha aumentado nada en casi 500 aƱos.

ĀæCĆ³mo es posible? Pues porque Fuggerei es una comunidad catĆ³lica fundada con un Ćŗnico objetivo: proporcionar un techo a los que se hayan quedado sin casa ni medios de subsistencia. Su creaciĆ³n fue el proyecto personal de un hombre de negocios llamado Jakob Fugger. Tras dedicar casi toda su vida a acuƱar moneda para el Vaticano, Fugger amasĆ³ una considerable fortuna, y decidiĆ³ dedicar parte de ella a construir un lugar en el que las personas mĆ”s pobres tuvieran un hogar digno.

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El resultado de ese proyecto es Fuggerei, un pequeƱo distrito amurallado que consta de 67 casas, 147 apartamentos, una iglesia y un edificio central e servicios. ComenzĆ³ a edificarse en 1516, y lleva habitado desde 1520. Aunque sufriĆ³ severos daƱos durante la Segunda Guerra Mundial, se reconstruyĆ³ a su gloria original y hoy consta de 142 residencias. El barrio ha albergado algunos nombres ilustres entre sus paredes. Franz Mozart, Bisabuelo del compositor, naciĆ³ y viviĆ³ en Fuggerei desde 1681.

BaƱo de la vivienda piloto. Foto: Fuggerei

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Los visitantes del barrio pagan cuatro euros para acceder al recinto y tienen derecho a recorrer libremente sus calles y visitar su iglesia, algunas salas de exposiciones y una casa restaurada que conserva la decoraciĆ³n de hace dĆ©cadas y da una idea de cĆ³mo viven los habitantes de Fuggerei. Las puertas del barrio cierran puntualmente a las diez de la noche.

Vivir allĆ­, por supuesto, es mucho mĆ”s difĆ­cil. Los aspirantes a recibir una vivienda por menos de un euro al aƱo deben acreditar no solo que viven en la indigencia, sino que profesan la religiĆ³n catĆ³lica y que no tienen ningĆŗn tipo de deudas en su contra. AdemĆ”s, deben ser ciudadanos alemanes empadronados en Augsburgo durante al menos dos aƱos. Cuando logran dejar atrĆ”s sus apuros econĆ³micos, son invitados a ceder su vivienda a otros que lo necesiten mĆ”s. Las finanzas del barrio se gestionan desde una fundaciĆ³n. [Fuggerei vĆ­a Atlas Obscura]