En 2019 unos arqueólogos franceses descubrieron al excavar un antiguo asentamiento celta del siglo III a.C. Todo comenzó a verse desde un ángulo de tristeza al catalogar los artefactos metálicos hallados en el sitio ya que se encontraron grilletes muy bien preservados que habrían sido usados en el comercio de esclavos desarrollado en esa región.
El Instituto Nacional Francés de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (INRAP) publicó los resultados en un anuncio reciente. Allí, el INRAP informó que el asentamiento de Allonnes arrojó una rica colección de objetos metálicos que incluyen los grilletes de hierro y también armas, monedas, joyas y otros artículos hechos de hierro y aleaciones de cobre. El equipo sospecha que ese asentamiento perteneció a una próspera comunidad de artesanos y mercaderes galos y que a su sombra vivían personas que en esa época eran “meros objetos de propiedad”.

“La excavación de Allonnes dio como resultado una rica colección de objetos metálicos, notable por su cantidad, variedad y calidad a pesar de la degradación que causó la acidez del suelo”, dice en un folleto Thierry Lejars, director del Centro de Investigaciones Científicas de Francia.
Reliquias raras
Hasta la conquista del imperio romano cerca del año 50 a.C. Europa occidental estuvo ocupada mayormente por los galos. En un ensayo de 1987 el historiador Ramsay MacMullen explicó que la evidencia d ela esclavitud en Galia es “casi exclusivamente epigráfica”. Es muy probable que la élite gala tuviera esclavos para mantener sus lujosas casas pero en términos de trabajo físico como lo sería la agricultura, la evidencia es “escasa”.
El anuncio del INRAP refleja eso. En general “las razas relacionadas con los miembros más pobres de la sociedad gala, en especial los de la población de quienes servían, son casi invisibles”. Es por eso que descubrir grilletes de metal resulta algo “extremadamente raro, infrecuente” para territorios galos de ese período en particular.
“La identificación de grilletes o armas sugiere una estructura social con jerarquías, con una clase dominante y otra, subordinada [o de prisioneros o esclavos]”, dijo Lejars.
Los detalles son bastante tétricos. Los grilletes para las muñecas tienen unos 6 cm de diámetro, lo que podría significar que eran para mujeres o niños. Y los grilletes para los tobillos pesaban alrededor de 1 kg. El equipo supone que los esclavos podrían ser prisioneros de guerra, convictos, o personas que no habían pagado sus deudas.
Última ofrenda
Dicho esto, en el asentamiento se hallaron evidencias de otros aspectos de la sociedad gala, incluso después de la conquista romana. Por ejemplo, la ubicación del asentamiento de Allonnes lo habría posicionado en “un lugar ventajoso para el comercio”, según declaran. Eso explicaría por qué abundan las reliquias de metal, productos semiterminados, y residuos metálicos. En el área también parece haber existido un santuario para rituales religiosos que persistió hasta mucho después de que Roma conquistara la Galia.

Como detalle fascinante, gran parte de las armas y objetos de metal estaban destruidos deliberadamente. El equipo cree que esto revela “una intención religiosa, de destruir la función comercial de los objetos para consagrarla a lo sagrado, asegurando la permanencia de la ofrenda”, según afirma en el folleto Isabelle Bollard-Raineau, curadora regional de Pays de la Loire, Francia.
Los resultados se presentaron inicialmente ante la comunidad local en una conferencia, y en visitas de escolares a lo largo del último año académico, para instrucción del público.