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Ciencia

Esto parece una placa de rayos X común y corriente, pero no lo es y podría cambiar el futuro de la medicina espacial.

Lo que hace que la placa sea histórica no se ve en la imagen.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 5 minutos

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La misión Fram2 de SpaceX lanzada en marzo de 2025 envió a cuatro astronautas aficionados allí donde ningún humano había estado antes. El vuelo quedará en la historia como el primero en enviar a una tripulación a la órbita polar, pero además se lo recordará por un logro importante en la medicina aeroespacial.

Durante su misión los astronautas de la Fram2 tomaron la primera placa de rayos X durante un vuelo orbital, sin ninguna clase de guía desde el control en Tierra, tomaron imágenes de una mano, un antebrazo, un abdomen, pelvis y pecho, con una pequeña máquina portátil de rayos X. Las imágenes tomadas en vuelo se transmitieron de inmediato a una computadora de a bordo para que la tripulación las revisara, demostrando que es factible tomar radiografías en la órbita. Los investigadores las dieron a conocer hoy en un estudio que se publicó en Radiology.

Durante décadas la única técnica de imágenes médicas que resultaba confiable para los astronautas en vuelo era el ultrasonido. Pero el espacio es un lugar peligroso, y a medida que las misiones se hacen más prolongadas y llegan más lejos aumenta el riesgo de que ocurran inconvenientes de salud. El ultrasonido requiere de un operador entrenado y de ondas de sonido que tienen que transmitirse, perono siempre alcanza.

“Los rayos X constituyen una de las herramientas de diagnóstico más potentes en la medicina moderna por la velocidad, la precisión y porque la máquina puede ser operada por una persona que no se haya capacitado para operar un aparato de ultrasonido”, le dijo a Gizmodo Sheyna Gifford, profesora adjunta de medicina aeroespacial de la Clínica Mayo.

“En el espacio también sería un alivio saber si el guante del traje espacial tiene o no un agujero, o si podríamos sufrir una fractura por estrés al levantar rocas, o si la roca que levantamos en la caminata lunar contiene los minerales correctos. Con un sistema espectral de rayos X se pueden cubrir todas esas necesidades con el mismo equipo”, señaló.

Astronautas aficionados que son médicos aficionados también

En 2022 Gifford fue coautora de un estudio que envió una máquina portátil de rayos X en un vuelo parabólico que demostró que los tripulantes podían tomar imágenes diagnósticas de rayos X en un entorno de microgravedad simulada. Lo siguiente era probar lo mismo, pero en la órbita.
El equipo de Gifford trabajó con SpaceX para investigar si los astronautas podrían usar una máquina portátil de rayos X de las que se venden al público durante la misión Fram2, un vuelo orbital polar de 3 días y medio. Antes del despegue, a tres de los miembros de la tripulación se les brindó un breve curso de cuatro horas para operar la máquina, y lograron tomar imágenes antes del vuelo.

La misión Fram 2 se lanzó a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX el 31 de marzo de 2025, poniendo una cápsula Crew Dragon en una órbita de 90 grados a una altura de 425 a 450 km sobre el nivel del mar. Durante el vuelo los astronautas aficionados usaron la máquina portátil de rayos X para tomar imágenes de varias partes de sus cuerpos, poniendo a prueba su capacidad para diagnosticar lesiones. También tomaron imágenes de un smartwatch para detectar problemas con el equipamiento o la electrónica. La resolución de la imagen del smartwatch fue a escala de micrones, dijo Gifford.

La misión regresó el 4 de abril de 2025 y amerizó ante las costas de Oceanside, California. El generador de rayos X sufrió daños superficiales durante el amerizaje y recuperación pero su hardware interno y las imágenes de rayos X posteriores mostraron que no se había afectado su funcionamiento. Ya en Tierra un operador que no era miembro de la tripulación tomó imágenes de rayos X que replicaron las imágenes que se habían tomado antes del vuelo y durante el mismo, para compararlas.

Tres radiólogos independientes evaluaron todas las imágenes en términos de calidad, resolución espacial, resolución de contraste y posición. Aunque la posición mostraba leves diferencias, todas las otras métricas fueron idénticas y las imágenes tomadas en vuelo eran de nivel diagnóstico.

Una nueva era en la medicina espacial

Lo que encontró el estudio marca un hito en la ampliación de las capacidades diagnósticas en el espacio, ya que desde hace mucho tiempo las naves espaciales como la Estación Espacial Internacional (ISS) han contado solo con aparatos de ultrasonido para evaluar el estado de salud de los astronautas, pero esa técnica de imágenes tiene sus limitaciones.

“En manos de un técnico capacitado el ultrasonido puede detectar algunas lesiones y enfermedades, muchas veces, y la precisión puede variar incluso después de estudiarlas durante un buen tiempo. Para que el ultrasonido funcione la lesión o enfermedad que buscas tiene que presentarse en un medio que responda a las ondas de sonido”, explicó Gifford.

Como los músculos, órganos y arterias contienen mucha agua, conducen las ondas de sonido y se los puede ver en la pantalla del aparato de ultrasonido. El hueso se puede ver, pero con mucho menos detalles, y no tan claro.

“Un técnico capacitado en ultrasonido puede saber cuál es el mejor ángulo para encontrar un lugar donde la onda de sonido penetre en el hueso pero la estructura ósea interna no se verá”, dijo Gifford.

Con la humanidad planificando un regreso a la luna se hace importante contar con herramientas de diagnóstico para lesiones óseas en el espacio.

“La luna tiene una secta parte de la gravedad de la Tierra y hemos visto que incluso esa poca gravedad podría hacer tropezar a un astronauta”, explicó Gifford. “Los trajes de los astronautas son pesados, el suelo es duro, hay rocas afiladas, y hay toda clase de equipos, con lo que aumentan las probabilidades de caídas, tropiezos, moretones y fracturas en la próxima fase de la exploración humana”.

Además el ultrasonido no puede detectar problemas de electrónica y equipamiento como sí pueden hacerlo los rayos X. Si las naves espaciales están equipadas con aparatos de rayos X, los astronautas podrían revisar así sus trajes espaciales, o ver dentro de una roca lunar. Con eso, las máquinas de rayos X en el espacio brindarán ventajas que van más allá del diagnóstico médico.

La máquina portátil que se utilizó en este estudio es compacta en comparación con las que se usan en los hospitales o aeropuertos, y los sistemas futuros diseñados para los vuelos espaciales tendrán que reducir su tamaño aún más. “Para que los rayos X en el espacio sean algo de rutina y se justifique la masa y el volumen del sistema, tendrán que ser mucho más pequeñas que las que hay hoy”, dijo Gifford.

También señaló que es importante fortalecer esos sistemas contra el vacío para que puedan acompañar a los astronautas en sus caminatas lunares o espaciales, integrando guía en tiempo real y apoyo para tomar imágenes. Esas mejoras podrían hacer que estos sistemas sean más accesibles para su uso en el espacio y en la Tierra, con beneficios para los astronautas, pero también para pacientes en comunidades remotas o casi sin servicios, explicó Gifford.

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