La sonda lunar Trailblazer de la NASA no logró cumplir su objetivo después de que la lanzaran el año pasado desde el Centro Espacial Kennedy. El satélite de US$72 millones que tenía que encontrar y estudiar el agua que hubiera en la superficie de la luna se apagó misteriosamente el primer día de la misión. Y ahora se sabe el por qué.
Tras el incidente, la NASA reunió a un panel de revisión para investigar qué había sucedido. El informe del panel que obtuvo recientemente NPR bajo la ley de información pública, y establece que el software que tenía que haber apuntado los paneles solares del Trailblazer hacia el sol, los apuntó a 180° respecto del sol. Un error estúpido.
Eso hizo que el satélite entrara en “estado frío” con baja energía y sin control alguno poco después del lanzamiento, y como resultado los equipos´de tierra perdieron todo tipo de comunicación con la sonda. Eso se sumó a “diversas acciones erradas de la gestión a bordo”, y acabó con la misión del Trailblazer.
“Cualquiera de las anomalías por sí sola se podría haber resuelto si había tiempo suficiente, pero la combinación de todos estos errores hizo que el problema fuera insalvable”, indica el informe.
La NASA no respondió al pedido de comentarios de Gizmodo, pero en ese momento dijo que había aprendido de los inconvenientes. Lockheed Martin, la compañía que construyó el satélite, dijo en declaraciones por email que también ha estado aplicando las “lecciones aprendidas” de este incidente para mejorar su arquitectura en satélites pequeños.
“Aunque el Trailblazer lunar no concretó los objetivos de su misión el equipo logró demostrar una cantidad de logros como el cambio del motor principal y las pruebas de vibración intensa. A lo largo de 50 años de exploración del espacio profundo hemos aprendido a resolver anomalías en las misiones, y el Trailblazer lunar no es la excepción”, dicen las declaraciones.
Pruebas insuficientes
El Trailblazer lunar fue uno de los satélites científicos de la segunda misión de alunizadores robóticos de Intuitive Machines, la IM-2, que se lanzó en febrero de 2025 a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. El satélite se separó del cohete como estaba planeado, unos 48 minutos después del lanzamiento, y los operadores de la misión configuraron las comunicaciones. Pero al día siguiente ya no hubo contacto.
Los operadores de la misión intentaron restablecer el contacto con el Trailblazer lunas durante meses, hasta que en julio decidieron que no había nada más que hacer. La NASA anunció el final de la misión oficialmente en agosto, afirmando que el equipo no había podido diagnosticar el problema ni mantener al satélite en su trayectoria porque no había comunicación.
La NASA eligió en 2020 a Lockheed Martin para diseñar y construir el Trailblazer lunar. Según el informe, la compañía no llevó a cabo suficientes pruebas del ensamble solar antes del lanzamiento. Las pruebas, en caso de ser completas, “debían haber detectado el error en el código de vuelo y se podría haber corregido antes del lanzamiento, eliminando así una de las principales anomalías durante la misión”, afirma el informe.
Es importante señalar que el Trailblazer lunar era una misión de bajo costo (Clase D). En declaraciones a NPR Lockheed Martin sugirió que las misiones de bajo costo pueden ser más riesgosas, algo que en la industria de los vuelos espaciales ya se sabe y se acepta.
El misterio del agua en la luna
Si la misión hubiera tenido éxito el Trailblazer podría haber cambiado las reglas del juego en cuanto al agua de la superficie lunar. Aunque los científicos saben que existe este precioso recurso, saben muy poco sobre su forma, abundancia o distribución.
El satélite habría utilizado dos instrumentos de avanzada para ayudar a investigar la distribución de las diferentes formas del agua en la superficie lunar, el modo en que las propiedades térmicas afectan a su distribución, y cómo cambian las formas del agua a lo largo del tiempo, según el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. Habría sido información muy valiosa para el programa Artemis de la NASA, que busca establecer presencia humana sostenida en la luna.
Cuando esta misión se anuló la NASA dijo que parte de su tecnología estará en el Espectrómetro de Imágenes construido por JPL (UCIS-Moon), un instrumento que es idéntico al del Trailblazer y que tendrá su oportunidad en un vuelo orbital. Esperamos que las lecciones que aprendieron en esta misión fallida sirvan para salvaguardar los futuros esfuerzos por investigar el agua de la luna.