Ese hombre era Ronald Gladden, el único participante que no estaba actuando. Durante 17 días de rodaje, Ronald vivió una experiencia completamente falsa sin sospechar jamás que era el centro de una comedia experimental que acabaría siendo una de las series más celebradas del año.
Ahora, el experimento vuelve a repetirse.
Un nuevo escenario, la misma trampa
Tres años después, la serie regresa con una segunda temporada titulada Jury Duty Presents: Company Retreat, que se estrenará en Prime Video el próximo 20 de marzo.
Esta vez, el engaño se traslada del juzgado a un retiro de empresa. El protagonista ya no es un ciudadano convocado por el sistema judicial, sino Anthony, un empleado temporal recién contratado por una empresa familiar dedicada a la salsa picante.
Al igual que ocurrió con Ronald, Anthony es la única persona real en un entorno completamente guionizado. Todos a su alrededor —compañeros, jefes y directivos— son actores interpretando una historia diseñada para poner a prueba su reacción, su ética y su capacidad de adaptación.
Cuando el retiro corporativo se convierte en un caos
La aparente calma del retiro dura poco. El punto de inflexión llega cuando el fundador de la empresa anuncia su jubilación, desatando una lucha interna entre los miembros de la familia por hacerse con el control del negocio.
A partir de ahí, Anthony se ve atrapado en reuniones absurdas, disputas de poder y situaciones laborales cada vez más surrealistas, sin sospechar que todo forma parte de un elaborado montaje. En el primer adelanto, su voz ya resume el espíritu de la serie: si contara lo que está viviendo, nadie le creería.
Esa mezcla de incomodidad, humor y humanidad fue precisamente lo que convirtió a la primera temporada en algo único.
El secreto del éxito: la empatía
Más allá del ingenio del planteamiento, Jury Duty destacó por algo poco habitual en este tipo de formatos: la empatía que generó su protagonista. Ronald Gladden fue bautizado por muchos espectadores como “el mejor jurado del mundo” por su comportamiento ejemplar, su paciencia y su sentido de la justicia frente a situaciones cada vez más disparatadas.
La gran incógnita de esta nueva temporada es si Anthony logrará despertar una conexión similar. El listón emocional está alto, pero el formato ha demostrado que funciona cuando el protagonista es genuino.
Cómo lograron que no sospechara nada
En la primera temporada, el nivel de detalle fue clave. El rodaje se extendió durante 17 días y se llevó a cabo en el Huntington Park Superior Court, un tribunal real fuera de servicio que fue rehabilitado por completo para la serie.
Ronald llegó allí tras responder a un anuncio en Craigslist que buscaba participantes para un supuesto documental educativo sobre el sistema judicial estadounidense. Por eso, la presencia constante de cámaras no le resultó extraña: pensaba que formaban parte de un documental serio y poco emocionante, no de una comedia de Amazon.
El engaño fue tan meticuloso que no se rompió hasta el final.
Una de las series más originales de los últimos años
Jury Duty no fue solo una broma elaborada. Fue una reflexión inesperada sobre la bondad, la ética y el comportamiento humano cuando nadie cree estar siendo observado con intención cómica.
La segunda temporada promete repetir la fórmula en un entorno distinto, pero con el mismo objetivo: observar qué ocurre cuando una persona normal intenta hacer lo correcto en medio del absurdo.
La cita está marcada: 20 de marzo, en Prime Video. Y, una vez más, solo uno de ellos no sabe que todo es mentira
Fuente: SensaCine.